Ro en Paseig de Gracia 

Barcelona es una ciudad amable, si se quiere, una ciudad donde se toma en cuenta la vida de ciudadano en todas sus facetas: el peatón, el conductor, el ciclista, el anciano, el minusválido y hasta el turista. Caminarla es inevitable, porque es una ciudad influyente que sabe dialogar con quien la pisa, habita y visita.

 Me parece que es esta la primera foto mía que publico en Entre el lenguaje y la anécdota. Me encuentro en una pequeña fuente, de bronce ya verde, a una cuadra de Diagonal y Paseo de Gracia. Por el sombrero de paja, por la ranita verde que el niño sujeta en sus manos, porque el agua es siempre agua y el agua de esa fuente me recuerda al Mississippi, me gusta creer que me encuentro al lado de Huckleberry Finn o de Tom Sawyer. No hay placa que me respalde o contradiga, y eso, en una patria y en una ciudad que ya no siento extranjeras, ya es bastante.

 Nota especial: Han sido muchas cosas. El matrimonio de mi hermana, por ejemplo, mi cumpleaños el pasado trece de mayo, la victoria del F.C. Barcelona en la final de la Champions League en París… y, además, el seguir conociendo, el seguir adentrándome en esta ciudad tan provocativa que es Barcelona. Prometo más fotos, así como alguna que otra anécdota o acercamiento. Gracias.