Un poco de política y politiquería

Un poco de política y politiquería
Aunque no considero que la política sea uno de mis temas preferidos, sí lo es, en cambio, el que ejerzamos, como seres pensantes, el sentido común. Y espero que no se confunda el concepto de común con el del popular, palabra que ha tomado un matiz demasiado – valga la redundancia – político. Estos tres temas que propongo a continuación presentan, en mi opinión, conflictos de razonamiento y parcialidad. Sé que tal vez peque de idealista o de ingenuidad, pero no es el tiempo el que ha de absolver a nadie, sino la razón. Razón a lo Voltaire, por supuesto.1) Sobre Fidel Castro.
No se trata ya de encarcelarlo, aunque lo merece, ni de asegurarle otros métodos de “justicia” que él mismo, a través de su eficaz red represiva, suele practicar contra disidentes en la Isla. Se trata de justicia histórica: que venideras generaciones de latinoamericanos no se confundan y crean que Castro fue, en balance, algo positivo. Esta preocupación nace luego del abrumador espectáculo que – ahora de forma casi rutinaria - nos brindaron nuestros hermanos argentinos, a raíz de la reciente cumbre de Mercosur. Allí Castro fue el constante centro de atención, llegando inclusive a ser aplaudido frenéticamente, casi como un homenaje. Insisto en que la imagen del patriarca político, del mesías, del visionario absoluto, es el peor cáncer que puede padecer esta desesperanzada porción del hemisferio occidental. Castro, como todo dictador que asesina, priva de libertad, controla, corrompe y manipula, debe pagar por sus crímenes y, sobre todo, debe descender de ese descarado pedestal donde tantos y tantos ciegos y resentidos insisten en mantenerlo. Castro ha declarado en varias ocaciones que él, sin pérdida de tiempo, “renunciaría” a su título si eso no significara el fin del régimen que gobierna la Isla. Mi opinión es que es allí, en esas declaraciones, donde se verifica el problema cubano: si todo ese proyecto depende de un solo hombre, de una sola mano dura, es porque el proyecto no le conviene al pueblo, a la pluralidad. No se puede confiar el destino de tanta gente en una única visión, en un capricho que no es otra cosa que una malienterpretación de la vida y de la voluntad.
Insisto, cuando mucho, lo mínimo que deberíamos sentir es vergüenza, por no decir repulsión. Recuerden: es mentira que todo hombre que vive y muere por sus ideales es un héroe. Nadie puede negar que Hitler era un visionario, que Mussolini tenía ideales, que Stalin seguía un camino propio. Ya sabemos el desenlace de esos censurables – disculpen la hipocresía, jaja – episodios de nuestra historia reciente.Pregunta: ¿Conoce alguien los nombres del presidente de Suiza, de Dinamarca, de Suecia? ¿Alguien sabe quiénes son los líderes de esas naciones conocidas como los Tigres Asiáticos? (Y no se pogan ahora a buscar en Google, que así cualquiera). Según el periodista Andrés Oppenheimer, existe una vergonzoza coincidencia entre los países con el mejor desempeño y el anonimato de los que allí llevan las riendas del poder. Por regla general: mientras más conocido el jefe de Estado, peor el estado de la nación. Hagan la prueba. “Cuando el río suena…”
Por último: ¿Quién es más sabio, Platón o Aristóteles (el segundo fue el discípulo más destacado del primero)? Seguramente escogerán al segundo. Ahora les invito a averiguar cuáles eran sus respectivas posturas sobre el poder y la política. ¿Dónde estaba Castro cuando habló Aristóteles?
2) Elecciones en Venezuela (diciembre del 2006).
Confieso que mi primera reacción fue reirme, pero ahora siento más bien temor, o algo muy parecido al temor que se llama incertidumbre. Cuando leí que un considerable porcentaje (cerca del 15%) del total del electorado venezolano comparte, según datos oficiales del REP, una misma residencia, en la zona de El Llanito, en el Edo. Miranda, entendí que lo que se vive en Venezuela es una tragicomedia, donde todo parece ser adverso al sentido común. ¡Estamos hablando de casi dos millones ochocientas mil personas viviendo bajo el mismo techo, en una sencilla quinta del suburbio! ¿Cómo pretender, entonces, que alguien que goce de un sano razonamiento salga a votar en las próximas elecciones de diciembre? Eso es como jugar a ser Materazzi sabiendo que Zidane, inevitablemente, va a ser de las suyas en el partido. Y es obvio: cualquiera que promueva el voto en esas circunstancias es masoquista, pendejo o, peor todavía, está vendido; es decir, que obtendría algun beneficio de las elecciones. (Hay que tomar en cuenta que el ejemplo presentado es tan sólo uno entre decenas).
3) El peligro de la reelección.
Worst case scenario: nos gusta, así que votamos por él o por ella en las siguientes elecciones presidenciales para que permanezca gobernando. Grave error. Hemos olvidado la primera ecuación del delito: corrupción es igual a poder multiplicado por tiempo. La reelección, así como las reformas para alargar el período presidencial, son descaradas fórmulas que tienen como íntimo propósito el hacerse del poder, lo que nos remonta a la ecuación antes recordada. La solución es una: la creación de instituciones que sean más fuertes que las personas dentro de ellas. Una vez encaminado el país, la suseción presidencial sería un simple tecnicismo, no una cuestión de vida o muerte, de derecha o izquierda, de arriba o abajo…No quiero sonar demasiado anarquista pero ¿no es un poco inquietante que, para que hayan líderes, lo primero que tiene que darse es que existan personas dispuestas a seguir, dejando a un lado todas o parte de sus ideas personales? Un verdader líder no es tan sólo alguien que lidera, sino alguien que represente nuestro modo de pensar y que de alguna manera lo sublime. Y si esos ideales personales concuerdan con el razonamiento y la cordura, no veo por qué es necesaria la reelección, ya que otros podrían representarnos perfectamente, dentro de un marco institucional congruente. Es hora de que América exista gracias al pueblo y no al revés, como ha vendido sucediendo en Iberoámerica desde la Colonia, donde el pueblo ha pretendido y sigue pretendiendo vivir del país. Me pregunto qué pasaría si todos hacemos las cosas bien por un año, sólo com prueba. Un año sin trampas, sin intrigas, sin falsas esperanzas.
Para concluir este post, voy a pactar la siguiente tregua: todos tenemos retazos de la Verdad. Sólo al unirnos podemos completarla y disfrutarla a plenitud. Ella, una vez cómodamente instalada, seguramente llame a sus compañeras de siempre: a Justicia, a Libertad, a Tolerancia, y, por qué no, a su prima Literatura…

Primero que nada ¡Hola!, gracias por ir a mi blog y de esta manera permirtime llegar hasta el tuyo, creo que es todo un tesoro, lo que he descubierto, de verdad!´.
Creo que la politica en sur américa, tiene un largo camino por recorrer, la riqueza de las naciones que lo conforman, hacen que sus habitantes se sientan como cuando tienes un padre que siempre te rescata, cuando la estas empezando a pasar mal. Allí el problema unido al mal uso de la inteligencia de sus habitantes.
Un saludo amigo.
Comment by Antonio Alviárez Mendoza — July 24, 2006 @ 11:14 am
Muchas gracias, Antonio, por tu generoso comentario. Por mas que hayan soluciones teoricas a la situacion iberoamericana, y por mas que existan ejemplos concretos, como Chile, en la practica no solo no avanzamos, sino que nos las arreglamos para retroceder. Saludos, y ya nos veremos en La Coctelera…
Comment by Roberto — July 25, 2006 @ 8:56 pm