El aura 

 Fabían Bielinsky (1959 – 2006) murió sin haber robado nada, o al menos nada de trascendencia, como sí parecía suceder en sus filmes. Dirigió dos películas, ambas consideradas obras maestras del cine argentino: ‘Nueve reinas’ y ‘El aura’. La muerte, en esta ocasión vestida de infarto agudo de miocardio, le sorprendió el pasado mes de junio en un hotel en Sao Paolo, donde se encontraba realizando un casting.

 En ambas películas nos encontramos con excelentes actuaciones de Ricardo Darín, quien también actúa en otros éxitos argentinos, como ‘El hijo de la novia’ (2001). Su desempeño como el taxidermista hosco y reservado en ‘El aura’ (2005) ha sido ovasionado con unanimidad, llegando a obtener el premio “Cóndor de plata” al mejor actor. Bielinsky, por su parte, recibió los cóndores por mejor director y mejor película, gracias a su magistral capacidad narrativa, la exquisita disposición de las tomas y la cámaras, y por el guión y los diálogos, que nunca terminan de sorprender y darle bandazos a la trama.

 Su primera película, ‘Nueve reinas’ (2000), también fue acogida con el mismo entusiasmo, hasta el punto de que Hollywood compró parte de sus derechos para poder crear una versión norteamericana del film. El papel de Darín, aunque más discreto que en ‘El aura’, es igualmente perdurable. A pesar de ser películas diferentes, ‘Nueves reinas’ y ‘El aura’ tienen varios puntos de contacto, que me gusta entender como las obsesiones personales de Bielinsky, como lo son el robo y la enfermedad.

 Es importante subrayar el papel protagónico de la música en ambas películas, así como la gran actuación de los papeles secundarios. Se agradece también que de las tramas se desprenda una delgada pero vital vena de humor negro, que es el alfiler dentro del pajar de un suspenso perfecto. Por último, a pesar de que los tiempos y la velocidad son muy diferentes en ambas películas, en las dos se da el caso de que el interés aumenta a medida que la maquinaria de la trama echa a andar. Pero por más que me empeñe en abarcar a ‘Nueve reinas’ y ‘El aura’ en una misma nota, en realidad se trata de dos películas distantes, que merecen cada una su propio pedestal, y que su único y gran parentezco es que fueron dirigidas con maestría y talento por un director que nos ha abandonado cuando nadie se lo esperaba, como si se tratara de una escena más de alguna de sus películas.