Nostalgias y otros harakirisDecember 22, 2006 12:23 am

                                A MAC, porque PCs ya hay demasiadas.

 Escucho tu voz, que luego del buenos-días habla cordialmente de la lluvia, del frío que esta mañana ha logrado treparte hasta los huesos. Te despides, y el sonido de tus pasos va aumentando, haciéndose cada segundo más firme, hasta detenerse del otro lado de la pared de tela del cubículo. No necesito asomarme para saber que ya has encendido la computadora y que de tu abrigo, colgado del perchero, han caído unas pocas gotas que brillan sobre el suelo beige alfombrado, al final del pasillo. En algún momento te sueltas y vuelves a recogerte el Cabello, mientras sostienes el bolígrafo de tinta azul entre los labios, como cuando te escapas con el pensamiento. Veo el reloj, que indica las siete y trece de la mañana. Sonrío al verificar que llevas cuatro días llegando temprano. Sin duda, antes de las ocho escucharé que tus uñas, siempre sin pintar, imitan el lúdico sonido del galope, de la misma forma que lo hacía mi nonna cuando jugaba a solitario en la mesa de madera. Tú no lo sabes, amiga, pero mi día comienza sólo cuando llegas, mientras mis dedos galopan y sostengo el bolígrafo con la boca, con tu recuerdo y la tinta de esta irrompible amistad.

Circo negroDecember 18, 2006 10:05 pm

¿Quién no ha metido alguna vez la pata al decir algo totalmente irrelevante o, simplemente, estúpido? La embarrada – a lo barranquillero – se convierte en circo cuando, siendo una personalidad pública, lo haces frente a un micrófono, frente a una cámara de video, o cerca de la tinta atenta de algún reportero amarillista. Cuando son famosas las bocas que se equivocan, el regocijo es más bien general, porque creemos que nosotros, los comunes, no diríamos algo tan idiota; lo cual, gracias a alguna analogía fantástica, nos convierte automáticamente en seres superiores, en meritorios de la fortuna y la fama, o al menos parte de ellas, de quien, como el pez, ha muerto – metafóricamente hablando – por la boca. Hay quienes no creen en la vergüenza y vuelven una y otra a vez a caer en la tentación de decir disparates, como el Presidente G. W. Bush, de quien ya existe un diccionario alusivo llamado “bushisms”, muy popular en el mercado de los calendarios de oficina, donde el Presidente alterna entre neologismos y frases muy, muy inexactas.
Por supuesto, cuando la palabra o la frase mal dicha vienen de alguien cercano, perteneciente a nuestro círculo social, se convierte en una comedia más accesible, aunque igual de cruel, a la que siempre recurrimos en una conversación de vinos y tapas, en el mejor caso, o de cervezas y papas fritas de bolsa genérica, en el peor.
Aquí he reunido varios ejemplos de burradas dichas por famosos, así como un puñado de disparates relinchados por amigos, que han de permanecer anónimos hasta que algún lector me invite a una copa de algo acompañada con pasapalos y buena música de fondo.
No olviden escribir en la sección de comentarios aquellas frases risibles que han escuchado y que merecen estar en la Antología de aforismos anti-célebres o en el Diccionario de tropezones verbales.

 

Antología de aforismos anti-célebres

 

Frases dichas por ellas

 

"Definitivamente me gustaría conocer a Lady Di… Afortunadamente ya se murió…"
- Alexia Zambrano, reciente candidata al Miss Colombia.

 

"¿Alguien sabe en donde se hará el festival de Cannes de este año?"
- Cristina Aguilera, cantante pop

 

“Lo sentimos mucho por las victimas del tsurimi.”
- Ninel Conde

 

"Smoking kills. If you’re killed, you’ve lost a very important part of your life."
- Brooke Shields, actress.

 

Frases dichas por ellos

 

"You guys line up alphabetically by height."
- Bill Peterson, Florida State football coach

 

"And now the sequence of events in no particular order."
- Dan Rather, ex-television news anchor

 

"I have opinions of my own –strong opinions– but I don’t always agree with them."
- George Bush Sr., former U.S. President

 

"Hi I’m Dean White, Dick, of the college."
- Richard (Dick) White, Duke University academic Dean introducing himself at a faculty dinner.

 

"Por ahora."

 

“El capitalismo llevará a la perdición de la humanidad y lo destruirá todo, incluyendo la amistad.”
- Hugo Chávez Frías, Presidente de Venezuela

 

"Rarely is the question asked, is our children learning?”

 

"…working hard to put food on your family."

 

"I think anybody who doesn’t think I’m smart enough to handle the job is misunderestimating."
- George W. Bush, President of the U.S.

 

"You don’t even know what Ritalin is… you don’t know the history of psychiatry. I do."
-Tom Cruise, actor.

 

Frases anónimas

 

"Traffic is very heavy at the moment, so if you are thinking of leaving now, you’d better set off a few minutes earlier."
- Anonymous Traffic Report

 

"We are unable to announce the weather. We depend on weather reports from the airport, which is closed, due to weather. Whether we will be able to give you a weather report tomorrow will depend on the weather."
- Arab News report

 

"Man shoots neighbor with machete."
- Miami Herald, headline

 

"Elephants Please Stay In Your Car."
- Safari park sign

 

Diccionario de tropezones verbales
A

 

Apropósitamente – A propósito, adrede, al convertirlo en adverbio para acentuar la acción.

 

C

 

Contesto – De “contest”, en inglés, que quiere decir concurso, competencia.

 

E

 

Engordeser – Engordar.

 

Exhaustado – Portmanteau* de exhausto y cansado.

 

L

 

Luquear – Mirar, observar, del verbo “look” en inglés.

 

M

 

Misunderestimated (English, bushim) – A portmanteau* of “misunderstood” and “underestimated”.

 

N

 

Netz (english) – Next.

 

O

 

Orinero – Urinario, baño.

 

P

 

Perverto – Pervertido, del inglés “perverted”.

 

S

 

Sirvar – Silvar, queriendo pronunciarla de manera correcta, pero creyendo que, por ser del Caribe, había cambiado inconscientemente la ele por una ere.

 

 

* portmanteau: palabra que fusiona una o más palabras, considerada, por ende, un neologismo.

 

El diccionario queda oficialmente abierto a sus aportes.
                               Lengua 

HistoriandoDecember 16, 2006 12:45 am

A Tina, a la diana de una noche “grobaniana”

 Saquen la cuenta, existen sólo tres canciones de alcance universal (sin contar ‘Hips don’t lie’ de Shakira). La primera es la canción del cumpleaños, ‘Happy birthday to you’ – ‘Feliz cumplaños a ti’, en castellano -compuesta en Kentucky por las hermanas – ambas profesoras – Patty y Mildred Hill en el año 1893, y que está bajo protección de copyright hasta el año 2030. Por esta razón es que las cadenas de restaurantes tienen sus propias y patéticas versiones de canción de cumpleaños, ya que de cantar la original podrían ser demandados.
 La segunda es “An die Fraude” –  ‘An ode to joy’, en inglés, o ‘Himno de la alegría’, versión en castellano con letra de Miguel Ríos - cuya música es el quinto movimiento de la Novena sinfonía del compositor alemán Ludwig von Beethoven (1770 – 1827), ya sordo cuando la compuso. Fue estrenada el siete de mayo de 1824, y cabe destacar que fue la única sinfonía de este maestro que tuvo más de cuatro movimientos, además de ser el único movimiento coral en todas sus sinfonías. La letra original en alemán viene de un poema de Friedrich Schiller (1759 – 1805), poeta, filósofo, historiador y dramaturgo alemán, de gran relevancia en su contexto histórico. La Unión Europa adoptó esta canción como símbolo musical común, es decir, como el “himno europeo”.
 Y de tercera, aunque el orden de esta numeración ha sido por meras razones estratégicas, tenemos al villancico universal, traducido a más de trescientos idiomas, ‘Stille nacht’ – ‘Noche de paz’, en castellano, y ‘Silent night’, en inglés -. Su letra original, en alemán, es un poema escrito por el Padre austriaco Joseph Mohr, en 1816. Poco después fue transferido como párroco de la iglesia católica de San Nicolás, en una pequeña ciudad llamada Oberndorf. Dos años más tarde, en diciembre de 1818, le pidió a su amigo Franz Gruber, profesor en el pueblo cercano de Arnsdorf, que compusiera la música en guitarra para su poema, para cantarlo en la misa de medianoche del próximo veinticuatro, en la víspera de Navidad. Esa noche ambos cantaron la canción, acompañados por la guitarra de Gruber y de un modesto coro, sin saber que se iba a convertir en el aguinaldo más conocido en todo el mundo. Se especula que el órgano de la iglesia no estaba funcionando y que por eso debieron usar una guitarra, pero esto nunca ha sido confirmado. La pregunta relevante es, ¿cómo fue que esta modesta pero poderosa composición salió del ámbito de Oberndorf para llegar a todos los rincones del planeta? El difundirla quedó en manos de Karl Mauracher, un artesano constructor y reparador de órganos, que visitó varias veces San Nicolás para hacerle mantenimiento al instrumento de la iglesia. En una ocasión obtuvo una copia de la composición, que ya se había convertido en el villancico oficial del pueblo, y en algún momento la entregó a un grupo de artistas itinerantes, que la incluyeron en su repertorio. Fue así que ‘Noche de paz’ se cantó en varias ciudades austriacas y alemanas hasta que llegó a Leipzig, en diciembre de 1832. Y de allí pronto saltó a Berlín, y poco después a América, en 1838. Durante estos años gitanos, algunas notas de la melodía cambiaron con respecto a la composición original de Gruber, hasta quedar como se le conoce hoy en día. Cuando la canción llegó a ser famosa por todos los rincones de Europa, el Padre Mohr ya había muerto (en 1848), y Grober intentaba en vano que las autoridades musicales en Berlín le acreditaran por haber compuesto ‘Noche de paz’, que, por el contrario, se creía era una composición perdida de grandes maestros como Mozart o Beethoven. La controversia fue resuelta hace unos pocos años, cuando apareció un manuscrito de Joseph Mohr fechado en 1820 que verificó la versión de Grober.
 No existe la receta infalible para empezar nuevas tradiciones, pero hay algo que todas tienen en común: nacen muchas veces de lo genuino y van trepando los días y los años, con paciencia pero a paso seguro, hasta irse ganando el corazón de la gente. Muchos damos estas tradiciones por sentado, como si hubieran sido creadas con el mundo, sin ponernos a meditar sobre sus orígenes. El mérito de ‘Noche de paz’ es haberse globalizado en una época en que la globalización era una quimera, una fantasía muchas veces en contra del reinante nacionalismo que por entonces asfixiaba a muchas naciones. Un villancico supo abrirse paso, y ahora no hay Navidad completa sin ‘Noche de paz’. No existe una mejor manera de invocar la paz y el amor, los recuerdos de esa infancia blanca, roja y verde, las lágrimas que sólo esa melodía puede exigirnos cuando le atina directo al corazón.

* villancico

Noche de paz (Stille Nacht)

Noche de paz, noche de amor,
todo duerme en derredor.
entre sus astros que esparcen su luz
bella anunciando al niñito Jesús.
Brilla la estrella de paz,
brilla la estrella de paz.

Noche de paz, noche de amor,
todo duerme en derredor.
Sólo velan en la oscuridad
los pastores que en el campo están 
y la estrella de Belén, 
y la estrella de Belén.

Noche de paz, noche de amor,
todo duerme en derredor.
Sobre el santo niño Jesús
una estrella esparce su luz,
brilla sobre el Rey,
brilla sobre el Rey.

Noche de paz, noche de amor,
todo duerme en derredor.
Fieles velando allí en Belén
los pastores, la madre también, 
y la estrella de paz, 
y la estrella de paz.

El arco y la liraDecember 12, 2006 8:04 pm

Ahora traen las redes
palabras cansadas,
palabras que una vez
se fueron de estas playas
con la promesa de hundirse
y abordar los pesados trenes
del ocio y del olvido.

Aquí están la tertulia y el tabaco,
la alfombra de todos los pasos
de esa primera adolescencia en la poesía.
En las noches, cuando era sencillo
e inevitable
rendirse a la insolencia de un amor
para-toda-la-vida:

Todos, algunas vez,
hemos sido
la de los labios entregados
y el de los ojos fulminantes.

 

Ahora esta ciudad de calles largas.
Sus pinos encierran mi corazón
junto al color de la neblina,
junto al sonido extraviado de campanas
de este diciembre derrotado.

Cruzo los dedos
en la hora de los carros,
en las esquinas donde me riñen
los semáforos y el mismo mendigo
se acerca enseñando los agujeros
de sus guantes empapados.

Es inevitable,
todas las ciudades se parecen,
y en cada una se sobrevive
con la misma estrategia,
destilándose
las mismas conclusiones:

 

No hay amor sin distancia,
y no hay noche que sobreviva
a una cita
con el puñal de los recuerdos.

Circo negroDecember 11, 2006 9:52 pm

En la cocina, la persiana filtra la tenue luz de la mañana. Es una cocina moderna, plateada, de acabados de granito oscuro y en el techo una hilera de pequeñas lámparas metálicas, de luz alógena, dispuestas en espiral. Ricardo abre la nevera y saca la leche. Revisa de vez en cuando la hornilla donde se está haciendo el café. Se acerca al grifo y se escucha el agua que corre, por un par de segundos, con fuerza. Armando llega a la cocina, con el cabello desordenado, y comienza a abrir gavetas y estantes, buscando algo. El reloj digital del microondas avisa que son las ocho y trece.

Ricardo: Madrugando, ¿ah?
Armando: Más o menos…

Silencio. Armando sigue buscando, ahora en la despensa.

Ricardo: ¿Recuerdas que esta tarde es la invitación a casa de Brenda?
Armando: Se me había olvidado… ¿A qué hora es?
Ricardo: A la una y media están sirviendo la comida, me dijo. Podemos llegar cuando sea, antes de esa hora.
Armando: Está bien. ¿Y qué vamos a llevar? No estaría bien llegar con las manos vacías.
Ricardo: ¡Por supuesto que no! Estaba pensado llevar una botella de vino y turrón. Turrón no es una mala idea, ¿qué te parece?

Armando, que se estaba sirviendo el cereal, hizo una pausa, callado. Señaló con la boca la cafetera, que ya estaba silbando, y terminó lo que quedaba de leche en el cartón, vaciándola en el plato hondo donde había servido el cereal. Seguía callado. Ricardo se apresuró a retirar el café del fuego.

Ricardo: ¿Qué, no quieres llevar vino y turrón?

Armando se voltea de inmediato hacia Ricardo y frunce el ceño, molesto.

Armando: Si sabes que es el último que me queda de cuando fui a Venezuela, ¿por qué tenemos que llevar mi ron? El vino está bien, pero el ron no lo voy a llevar.

Ricardo rompe en carcajadas. Armando le sigue observando, contrariado, sosteniendo una cucharada de cereal en el aire, entre el plato y la boca entreabierta.

Ricardo: Dije que vamos a llevar turrón, no tu ron. ¿Entiendes? Turrón, no tu-ron… ¿Son las ocho y media de la mañana y ya estás pensando en curda? Estás pasado, brother. Pero en algo tienes razón, esa botella de ron Aniversario no sale de la casa sino vacía.

Armando, con el semblante aliviado, ríe mientras, por fin, mastica su desayuno. Ricardo dilata el primer sorbo de café, todavía con una carcajada atravesada. Afuera el día ya se ha puesto gris.

Historiando, Desde la butaca, Politik, The Robert ReportDecember 8, 2006 9:10 pm

Pamuk, Nobel del 2006 entre libros Probablemente nunca habías escuchado o leído su nombre hasta el pasado mes de octubre, si acaso. Sin embargo, el nombre de este prestigioso y recién galardonado escritor, Orhan Pamuk (Estambul, 1952), autor de Nieve y La maleta de mi padre, entre otros, llegó a los periódicos mucho antes, hace más de un año, cuando unas declaraciones suyas sobre el genocidio armenio y la matanza de otros miles de kurdos fueron publicadas en un medio suizo, en 2004. Meses luego fue detenido y enjuiciado en su natal Turquía por disidente, por haber denunciado a voz suelta un tema que él acusa de “tabú”, de sesgado. Los cargos: traición y “denigrar públicamente la condición turca”, en palabras del fiscal del distrito de Sisli, en Estambul. Fue absuelto,  pero su absolución fue motivada por una fuerte presión por parte de una élite cultural mundial y por parte de la Unión Europea, que por entonces – y aún ahora – se encontraba en pleno debate sobre si aceptar o no a Turquía dentro de la Unión. Recuerdo haber leído una carta escrita por Mario Vargas Llosa para la ocasión, que hablaba de la libertad y de los derechos humanos, y que contó con el apoyo de otros escritores de gran influencia, como Carlos Fuentes, José Saramago, Günter Grass, García Márquez, Juan Goytisolo, Humberto Eco, y John Updike.
Con el paso de los meses, el hervidero se calmó. Turquía parecía haberse mordido la lengua y Pamuk seguía recluido en su casa, escribiendo. Y así hasta el pasado doce the octubre, cuando su nombré pobló de nuevo las noticias, ahora con la imprevista noticia de haber ganado el Premio Nóbel de literatura del 2006. Casi de inmediato comenzaron de nuevo las acusaciones: que la concesión del premio fue por razones políticas, que su intromisión en el asunto armenio fue por conveniencia y oportunismo, que sus méritos literarios son cuestionables… Pamuk, por su parte, dijo que al conocer la noticia se sintió “como la víctima de un accidente; herido pero sin capacidad de sentir nada”, y no podía “sentirse feliz” porque demasiados colegas y detractores envidiaban su galardón. Decidió entonces partir de Turquía y permanecer en los Estados Unidos hasta cercana la víspera de su viaje a Suecia para recibir el premio. Su regresó a Estambul coincidió con la visita del Papa Benedicto XVI, que bastante polvo había levantado, así como con otros escándalos que sacudían la política interna del país. En fin, si en octubre la sociedad turca había reaccionado al Nóbel de Pamuk con ambigüedad, al regresar en diciembre el ambiente era más bien apático, desinteresado. Y eso, tal vez, era justamente lo que el escritor – conocido por sus largos períodos de encerramiento y reflexión – había buscado al ausentarse del país.
Ayer, siete de diciembre, Pamuk estaba en Estocolmo recibiendo el galardón. Su discurso se distanció de lo político, enfocándose más en lo literario y defendiendo con encendidos argumentos la importancia de la literatura para la humanidad, “en su intento por entenderse a sí misma”. Sus pareceres sobre la literatura  y su futuro fueron siempre optimistas, contrastando con la opinión de tantos otros escritores que han vaticinado el fin del libro y la literatura tal y como los conocemos. Para Pamuk, un escritor es alguien que tiene fe en la humanidad, así sea de manera inconsciente, ya que al escribir, al ir descubriendo a ese otro ser interno, propone que todos los seres humanos nos parecemos y, por ende, nos comprendemos, porque sufrimos y anhelamos de similar maneras. También habló, y mucho, de su padre, un escritor frustrado que le mostró ese otro rostro - el de la ingratitud - en el  oficio de escribir, y le acercó a la literatura europea, la de escritores occidentales que influenciaron la obra del turco, como Montaigne, Proust, y Dostoevsky. Volvió a hacer referencia de su progenitor al recordar el día en que, orgulloso, le había dado a leer su primera novela, Cedved y sus hijos, y le había prometido ganar un día el Nóbel. Con esta dulce anécdota, y lamentando que su padre no estuviera allí, entre el público – falleció en el 2002 -, cerraba Pamuk su intervención, y cerraba el Premio Nóbel otro capítulo más en su historial de premios a escritores polémicos. Nadie es perfecto, diría alguno, ni siquiera los turcos.

The Robert ReportDecember 7, 2006 8:28 pm

Snow and fog 

Nunca seremos invencibles. Nuestros frágiles cuerpos y el rompecabezas mental que componen la cordura, el entendimiento y la intuición – donde incluyo el alma, la fe y la esperanza -, no son más que delicadas disposiciones biológicas que hacen del citadino moderno una fácil víctima de las inclemencias de la naturaleza. Hablo, por supuesto, de la muerte de James Kim, un exitoso senior editor de la compañía CNET Networks Inc., de San Francisco, así como de todas esas vidas que han encontrado su fin en similares – terribles - circunstancias.

Kim regresaba con su familia de unas merecidas vacaciones en el Noroeste Pacífico – Washington, Oregon - cuando, en cierta encrucijada, tomaron la dirección equivocada. No pasó mucho tiempo hasta que su carro quedó atascado en la nieve, en medio de la nada en algún frío rincón de Oregon. Pasaron las horas sin que pudieran liberar el vehículo, hasta que se dieron por vencidos. Solución: el joven James – atlético, de treinta y cinco años - diría hasta luego a su familia y buscaría ayuda, a pie. Su esposa y sus dos hijas, ambas infantes, esperarían en el vehículo a que Kim regresara o a que llegara otra forma de rescate. Las horas se sumaron hasta convertirse en días, mientras que en San Francisco se avisaba a las autoridades que los Kim, sospechosamente, no había regresado de su paseo. Pronto se inició una intensa búsqueda en la que participaron autoridades y voluntarios. Uno de estos últimos fue Daryl Jane, quien manejó hasta Oregon desde Lewis County, en WA, tan sólo cuatro días luego den haber sido él mismo rescatado de una tragedia parecida en la que estuvo extraviado por casi dos semanas, luego de que una tormenta de nieve inmovilizara su jeep. Su decisión de ayudar en el rescate de Kim tenía una simple pero profunda explicación: él, más cualquier otra persona, sabía por lo que James Kim - asiático-americano, de inquietante parecido a Bruce Lee - estaba pasando.

James Kim, QEPD

Kati Kim y sus hijas - Penélope, de cuatro años, y Sabine, de siete meses - fueron halladas, luego de once días de desaparecidas, cuando un helicóptero contratado por la familia sobrevoló el área donde estaba su carro, y vieron a Kati agitando un paraguas. Algunos medios tildaron el rescate de “milagroso”, porque aunque el estado de salud de las sobrevivientes era médicamente delicado, estaban fuera de peligro.
Pero fue un milagro a medias, si se quiere, porque dos días después apareció el cuerpo sin vida de James, a unas ocho millas de donde hallaron a su familia. Según expertos, James intentó indicar su ruta al colgar de distintas ramas pedazos rasgados de su ropa. Aunque fue una idea creativa, no ayudó mucho a que Kim sobreviviera, ya que por esos días las temperaturas bajaron hasta los veintes Fahrenheit y una densa y húmeda neblina se apoderó de la visibilidad en las montañas. Lo que más hubiera necesitado James es – justamente - ropa, algo para cubrirse y protegerse del delirio. No se sabe con certeza en qué momento falleció Kim, pero Daryl Jane, con lágrimas en los ojos, habló de su probable desesperación, del hambre, de la sed, de la fatiga, de cómo la vida se convierte en un puñado de recuerdos.
Muchas veces la tecnología nos hace creer que no somos vulnerables, que si tenemos dinero podremos pagar la mejor medicina, que si contamos con una brújula digital y un carro último modelo nada puede detenernos. Sin embargo, la naturaleza, a veces, tiene otros planes. A veces se empeña en recordarnos nuestra verdadera insignificancia. ¿Qué hacer, entonces? Prevenir, por una parte, y dejarle el menor espacio posible al azar y a la improvisación. Y en las palabras de Daryl Jane, el muchacho que sobrevivió dos semanas en la nieve: "Cuando vayas a algún lugar, déjale saber a alguien a dónde vas y qué ruta exacta vas a tomar. Y quédate en el carro y espera. Alguien va a encontrarte." Para quien siga dudando si la soledad mata…

Siempre es hoy, The Robert ReportDecember 4, 2006 8:13 pm

Han sido unos días plagados de altibajos.

Que ha fallecido Phillipe Noiret, el entrañable actor francés que interpretó a Alfredo en Cinema Paradiso y a Pablo Neruda en Il Postino, esta última basada en la novela ‘Ardiente paciencia’, del chileno Antonio Skármeta. He visto ambas películas de nuevo a manera de homenaje, y todavía sigo buscando con quien bailar el tango ‘Madreselva’, de Carlos Gardel, como coronación.

Alfredo e Toto...

Que el español Antonio Gamoneda, nacido en Oviedo pero leonés por adopción, sin duda uno de los poetas vivos que leo con más entusiasmo, ha ganado el premio Cervantes 2006. En una entrevista, el poeta, ya conocido por su desarmante humildad, aseguró que este premio le sitúa a “una altura un poco vertiginosa”, una acertada metáfora para describir los mareos que llegan con la fama.

Gamodena y el cigarrillo 
Que Chávez ha sido reelecto en Venezuela para presidir el país por otros seis años, mínimo, con porcentajes inquietantes. Sus últimas promesas: acentuar el carácter socialista de su revolución y pedir al congreso una enmienda constitucional para indefinir el tiempo de su presidencia.

Tesoro nacio o juguete erotico, como insinuo en su programa Jaime Bayly

Que por suerte, si se quiere, mientras éste retrógrada se instala otro ya está haciendo sus maletas eternas. Me refiero a Fidel Castro, el Santa Claus más ácido del Caribe, que no se presentó al multitudinario desfile que, entre otras cosas, conmemoraba sus ochenta años de vida. Parece que su cáncer es en serio; el del cuerpo, digo, porque el ideológico ya está a niveles epidémicos.

Que la visita de Isabel Allende a Seattle fue muy entretenida, que su sentido del humor y sus veces de oradora serán difíciles de olvidar. El cariño que le tiene a Venezuela es tal que, según ella, no importa en dónde se sitúe su libro, ella sólo encuentra el tono ideal si se transporta mentalmente a ese país que tanto quiere. Su corto pero tibio homenaje a la tierra venezolana hizo que se me ablandaran las ideas y que le tomara un nuevo respeto a esta señora, escritora y sobrina del asesinado presidente chileno Allende. Además, todavía nos reímos al recordar que, cuando me levanté para hacerle una pregunta a la autora, ella me increpó si era un “latin lover”, un concepto muy gringo de la naturaleza del amante suramericano. Allende no me dejó responder, porque cuando el bochorno cesó un poco y pude al fin acercarme al micrófono y balbucear un “buenas noches”, ella misma afirmó: “you see…!”

Allende y Ro

Han sido unos días de altos y bajos. Altas y bajas las noches también…