Todo vuelve, sin duda, para bien o para mal. Lo hizo Almodóvar con ‘Volver’, otra rebuscada maraña que abarca tres generaciones de mujeres de la misma familia, pero tan bien expuesta – en parte gracias a las magníficas actuaciones de la Cruz y de la Saura, y de todo el elenco - que reduce el estirado argumento hasta convertirlo en una hermosa y cómica historia de la relación humana. La voz de Estrella Morente resucita aquel tango de Gardel y nos lo devuelve agitanado, con una nueva fuerza. Me quedo con este par de escenas, entre otras: Raimunda filmada desde arriba mientras lava la vajilla y la madre emocionada escuchando desde el coche a su hija, mientras ésta canta una canción que no entonaba desde su primera adolescencia.
Ha vuelto también ETA, ahora con una bomba que destruyó un estacionamiento de cuatro pisos en el aeropuerto de Barajas, en Madrid. La razón: el grupo separatista se ha cansado de esta mal llamada tregua, ya que el gobierno de Zapatero no había otorgado ninguna concesión luego de más de nueves meses de un escéptico alto al fuego. A propósito, estas palabras del filósofo Fernando Savater publicadas en El País: “Es lógico que ETA intente cobrar el subsidio de paro en forma de premio político por una "tregua" más o menos imaginaria, pero el Estado democrático ni puede ni debe ceder ante esta exigencia de los terroristas desempleados: no les queda otro camino, antes o después, que deponer definitivamente las armas y confiar en la generosidad penal de quienes demasiado tiempo les han sufrido. Aunque aún esté en su mano darnos algún sobresalto a título póstumo, su ciclo criminal ha concluido…, si no se les reanima con alguna torpeza”. Según él, a pesar de esta última atrocidad por parte de ETA, el futuro nos depara con un desarmamiento definitivo, tal vez más tarde que temprano, para el pesar de ese pueblo fracturado que llamamos español.
La muerte también ha regresado, esta vez para llevarse a dos personajes totalmente distintos, aunque, de alguna manera, desempeñaron labores fundamentalmente similares. Se trata del ajusticiado dictador Saddam Hussein y del ex presidente norteamericano Gerald Ford, quien falleció a los 93 años en su rancho de California. Husseim, aunque muerto, sigue generando polémicas, ya que hoy se ha arrestado al militar iraquí que grabó con su teléfono celular el video de la ejecución en la horca del difamado ex dictador. Ford, al contrario, ha conseguido unificar, al menos por un par de días, al pueblo norteamericano, devolviéndole la esperanza al recordarle que sí existen presidentes preocupados más allá de su ego, mucho más allá del beneficio personal. Ford, el único presidente de los Estado Unidos de A. que no fue elegido por medio del voto, sacrificó su reelección al perdonar incondicionalmente a Richard Nixon, quien debió renunciar al ejecutivo luego del escándalo de Watergate. Este perdón fue, ante todo, una manera de calmar los ánimos de un pueblo enardecido, lo que le costó a Ford ser el blanco de dos atentados contra su vida en un período de tres semanas. Sensato o no, al menos no se puede negar que fue un hombre valiente.
Y, por último, vuelve a empezar otro año. Que el 2007 le traiga al mundo sentido común. Leyendo las noticias, creo que es mucho pedir.
¡Señor! La escena del lavaplatos es lo suficientemente memorable como para pagar la entrada del cine unas dos veces.
Comment by elCapo — January 9, 2007 @ 4:56 am
100% de acuerdo… y hasta tres veces puedo llegar. Saludos!
Comment by robertos — January 9, 2007 @ 6:54 pm