Cien años de cachondeo: un reguetón literario
Llámame Ishmael, for all I care, pero no busco ballenas sino muslo pa’ comer. Si eres blanca o morena, tampoco tiene que ver. Tengo esta lanza que le apunta a tu molino. Tengo el sonido y la furia para hacerte sudar vino. Que esperen las visitadoras que me quieren ver. Que no importa si no conoces el hielo, esta noche tú y yo vamos a arder. No te prometo casarnos. No te prometo volver. Sólo esta noche que dure hasta el dos-seis-seis-seis… Que soy el lobo estepario con la labia de dos Sanchos, y que yo he dido contando las edades de Lulú. Pero pa’ mí no hay descanso mientras no hayas caído tú. Son cien años de cachondeo, pero esta noche ya hay tiroteo. Que no hay Siddharta que valga, ni Buendía que no se agarra a una tía como la Lolita o a una casada a lo Bovary. En tu mirada de Santa Evita en dos colores se esconde la niña mala de Miraflores. Igual en París que en los ascensores. Igual en Cuba que en los aviones. Igual yo te rescato, como en noticia de un secuestro, para después arrodillarte en mi apartamento. No te prometo regalos. No te prometo querer. Pon las manos en la pared: Soy el detective salvaje que te viene a esclarecer. Con las ganas de Valjean y la obstinación de Javert. No te prometo casarnos. No te prometo volver. Sólo esta noche que dure hasta el dos-seis-seis-seis.
