Porque no se necesita
conocer al tiempo
para entender
que su trazo es imperfecto
y que la espada de un segundo
puede rebanar la ilusión
de una semana o de una vida.
Ya no se trata
de guardar la memoria
sino de tallarla
y dejarla libre como un eco
que nos sorprenda
en mitad de algún instante.
Antes no hablaba
de los sueños
ni de los momentos
más largos de la noche
pero ningún sobre
se cierra para siempre
y en el mío estaba la fecha
de ayer y su sentencia.
Ya puedo decir
que también yo sufro
de recuerdos,
y al fin delatar
esta imposible lucha
de querer cambiarlos
hasta que no sean más
esta insalvable madreselva.
Por ejemplo,
“sí, también sus labios
me besaron,
y la noche
guardó sus uñas
mientras ella se encendía
un cigarrillo,
y en se mismo fuego
escuchamos el trepidar
de todo lo adverso,
de cada giro letal
e inoportuno”.
Adentro,
una música insiste
y advierte,
de ti aprendiómi corazón.

“La miro a ella y te miro a ti
usa mi alma como una cometa
y yo muero de ganas
de encontrar la forma
de enseñarte el alma…”
Comment by ... — April 17, 2007 @ 1:08 am
Y solo se me ocurre…
Comment by robertos — April 18, 2007 @ 8:43 pm