El arco y la liraOctober 29, 2007 7:58 pm

Llamas.
Cuando por fin quedas
quieta en la memoria
llamas,
y tu voz me precipita
a un amor extenso
que siempre ha pendido
de un hilo,
de una fibra del acero
más atroz e inolvidable.

 

Cada vez más cerca
del silencio,
voy reconociendo
los ecos que no han sabido acallar
el tiempo y su inquieta disciplina.
Vuelves a habitar
las calles de una soledad
que segundos antes
era la única prueba
de que soy un hombre libre,
un animal que come
y duerme en la ciudad,
con un corazón tatuado
bajo las ropas de esta elegancia
hermana de las deudas.

 

Regresan también
el temblor y la tormenta de la espera.
Si te dijera que nada ha cambiado,
que el mundo no es distinto
y mis labios siguen
hábiles de paciencia…
Porque a pesar de que has cedido
sigues siendo la secreta,
la que aparece de repente,
como un gato jugando entre zarzales.
La que nunca ha aprendido
a despedirse
y cerrar tras de sí
la puerta, lo que conjura
la química

de todo lo que se deshace.

Siempre es hoy, The Robert ReportOctober 22, 2007 5:43 am

 Aunque no soy abogado ni he jamás cursado clase alguna en el ámbito del derecho o de las leyes, considero que la justicia – con su maquinaria y todos sus precedentes -, tantas veces ridícula, tarada y hasta abusiva, debería ser en gran medida reformada. Habría que empezar por sus legisladores, personas que, como en las películas, es de suponer que alguna vez tuvieron sueños de limpios ideales - ¿qué puede ser más noble que trabajar, en democracia, al servicio de la gente? -, pero que fueron rotos por los altibajos de la vida. Hoy en día es algo normal enterarse que aquel o esta senadora aceptaron importantes sumas de dinero para aprobar una nueva ley que beneficie a tal empresa o negocio. Estos legisladores también tienen la potestad de cambiar o abolir las leyes inútiles o desconsideradas que existen, para así evitar que venga un juez a interpretarlas como mejor o peor pueda. Es en esta estapa, la de la interpretación, en la cual se incurre en las mayores atrocidades. Ejemplos de jueces que admiten demandas absurdas se encuentran todos los días en los periódicos, como el caso de un estudiante de la University of Massachussetts en Amherst que demandó a la institución porque un profesor le calificó con una C en un examen de filosofía política, causándole “daños y traumas pscicológicos, y pérdida del auto estima”. Otro caso reciente es el del senador de Nebraska, Ernie Chambers, quien demandó nada más y nada menos que a Dios por ser el causante de “terror” y de la “muerte y detrucción de millones de millones de habitantes de la tierra”.  A este tipo de demandas estúpidas – que aparte de lo infundadas se comen un vergonzoso porcentaje del dinero del fisco – se les suma las resoluciones extravagantes a divorcios, no sólo los de alto perfil sino muchos otros, en los cuales se le obliga al cónyugue mejor dotado a pagar enormes cantidades de dinero proporciales al tiempo que ha durado el matrimonio. Mi encono al respecto es por el hecho de que exista alguien que, usando una calculadora, sea capaz de cuantificar y cifrar el tiempo que dos personas compartieron, supuestamente partiendo de una voluntad común de apoyo mútuo, respeto, fidelidad, sexo y hasta amor en el mejor de los casos. Entiendo que existan responsabilidades de padre o de madre, pero partiendo de que ambos cónyugues consintieron a dejar atrás una vida de más amplias libertades personales para unirse en matrimonio a otra persona es injusto decir que una de las partes, a la hora de un divorcio, ha salido en desventaja.

 Si bien es comprensible que muchas de las demandas que año tras año llenan las cortes no sólo de los Estados Unidos sino del mundo entero son necesarias, opino que el ponerle un precio a la vida o al sufrimiento humano es una falta de respeto a la vida misma y a su calidad de irrepetible. Los ejemplos de juicios y demandas insensatas es larga y patética. Lo mismo la lista de leyes absurdas y necias. Tanta ineptitud merece que la justicia y sus protagonistas sean demandados, pero no seré yo quien lo haga. Supongo que ya alguien lo habrá hecho.

Visiten www.dumblaws.com y www.dumb-lawsuits.com para más - tristes - ejemplos. 

Nostalgias y otros harakirisOctober 6, 2007 6:06 pm

 La lluvia se había apoderado tímidamente de la mañana. Sólo si se salía de la protección de un techo se sentía el caer de esas gotas tan pequeñas que de otra manera hubieran permanecido invisibles, escondidas más allá de las limitaciones de la vista humana. Veo altos edificios oscuros, calles que suben y bajan - brillantes por la fina capa de agua que les cubre -, verdaderos ejércitos de pinos que han tomado por años – imagino – la custodia de todas estas montañas afiladas y coronadas de la nieve más blanca que rodean este paraje que todos los que le han visto en verano no tardan en comparar con el “Paraíso”. El Paraíso, que Roberto Bolaño dijo haber visto una vez, en un momento fugaz, a través de un caleidoscopio. Es lógico, nada de este paisaje me recuerda al desierto, a cualquier desierto. Pero dejando caer al suelo el todavía humeante cigarrillo tengo que repetírmelo. Hasta convencerme. Después de todo el desierto no es otra cosa que la dirección postal de Lhasa cuando, por amor – o desamor, que viene a ser lo mismo -, le estalla en silencio el corazón.