A Mariana, que me enseñó la rueda.
Ahora sé
que el tiempo nos habita
y trabaja con sus manos
nuestros cuerpos.
Nadie nunca espera
por nosotros,
que hemos hecho de la luz
un calendario
y de la noche una maestría
de la piel y del aliento.
el mapa de tus días,
la infancia del piano
y del pescado,
los días largos
con mar y bicicleta
atravesando la ciudad vieja
desde tu amplia casa
en El Vedado,
entre las lomas y la dictadura
de un sol incuestionable.
El azúcar crecía
y se iba endulzando con tus manos.
Tu boca ha ido sumando
las palabras. Los verbos
han perdido el primer sabor
de la inocencia
y el oscuro fervor de lo sagrado.
Así, tu belleza de mujer
se fue formando
desde adentro, imparable
como una ola de mar alebrestado.
Una fuerza secreta
perfumada con una urgente antología
de aromas y paciencia,
envuelta por esa inteligencia
a la que hoy estoy acostumbrado.
En las noches
se han ido perdiendo las costumbres,
el último recurso
de la disciplina y sus fantasmas.
No existe una nostalgia,
nada preciso o impreciso
que conmueva más allá
de los besos desordenados
en la cama, sobre el charco
que construyen nuestras sombras,
la parte más oscura de nosotros
donde nunca cabe el rigor
de las palabras.
Afuera de nosotros
no hay nada
que me convenza de seguir
un camino diferente
al de tu rastro,
salado de mar,
que me lleva en su resaca
al malecón
del tiempo que te habita.


I´m BACK!!!! jajaja como siempre espectacular…. voy a tratar de ponerme al dia! Besos!
Comment by Laura Campos — April 8, 2008 @ 2:45 am
Glad to have you back! Me alegro!!!
;-p
Comment by robertos — April 16, 2008 @ 5:24 pm