Siempre es hoyOctober 1, 2008 6:19 am

El arándano azul es nativo de la costa este de América del Norte, de donde la planta, en sus variaciones un arbusto entre los 10 cm y los 4 m de alto, de hojas verdes que en muchas de las subespecies soportan con firmeza los embates del otoño y del invierno, fue poco a poco introducida a otras regiones de los Estados Unidos y Canadá. Así llegó al estado de Washington, donde hoy en día se cultiva modestamente en varias regiones del oeste del estado. Muchos de esos cultivos ofrecen la fruta directamente al consumidor por precios muy por debajo de los que se encuentran en los supermercados, con el añadido de la deliciosa experiencia que puede resultar pasarse un par de horas bajo el entrañable sol del noroeste comiendo y recogiendo arándanos azules. Además, la relativa facilidad con que se cosecha, al menos en comparación con otras bayas como la mora, con sus terribles espinas, hace del arándano azul un cultivo más agradable y relajante, al menos para quienes lo hacen como un pasatiempo de fin de semana.
La mayoría de las plantas de arándano azul que se encuentran en Washington son de la especie highbush o “arbusto alto”. Se reconocen, por supuesto, por la altura de la planta y por el tamaño de la fruta, que puede llegar a tener hasta 16 mm de diámetro. Probablemente este es el tipo de arándano azul que ya conoces, que has probado y visto en esas cajitas de plástico en el supermercado, y que son de un color oscuro más bien opaco. Esta es la especie de arándano azul que más se cultiva porque produce más fruta que la otra subespecie principal de arándano azul, la llamada wild lowbush o “salvaje de arbusto bajo”, también conocida, simplemente, como wild o “salvaje”. Esta subespecie de arándano azul puede llegar a tener apenas unos cuantos centímetros de altura y crece como una enredadera que va asfixiando planicies y colinas, convirtiéndolas, a veces, en inmensas praderas de arándanos salvajes. Su fruto es más pequeño que el de su primo, el arbusto alto, y de un color y un sabor mucho más intensos, podría decirse que concentrados. Estas plantas, además, son inmunes al fuego, lo que contribuye a que aumente aún más su dominio en lugares donde ha ocurrido algún incendio, natural o provocado. Los indígenas de la zona valoraron y aún valoran a esta planta por su propiedad de indestructible, por su inmunidad natural a muchas pestes agrícolas, por su color y sus usos más allá de la alimentación y la gastronomía, y, por supuesto, como medicina, por los numerosísimos beneficios que el arándano azul trae a quienes lo consumen. Beneficios que sólo hasta hace relativamente poco la ciencia ha podido confirmar…
Su altísimo contenido de antioxidantes y micronutrientes, por ejemplo, de los más altos en el reino vegetal, le otorga cualidades anticancerígenas y recomendables en la prevención y tratamiento de otras enfermedades del tipo cognitivas, como el Alzheimer. El arándano también ayuda a controlar los niveles de colesterol y de lípidos en la sangre, reduciendo el riesgo de enfermedades cardíacas y de la presión sanguínea.
El problema del arándano azul es sólo uno: en América del Norte su producción se limita a los meses comprendidos entre mayo y septiembre. Y aunque durante este tiempo se producen en la región miles de toneladas, la demanda por el arándano azul, intensificada por los recientes hallazgos científicos, ha creado una industria global, extendiendo su producción a países de Europa y del hemisferio sur como Nueva Zelanda, Australia, Chile y Argentina. De este modo, aunque a precios muchas veces exorbitantes, es posible conseguir durante prácticamente todo el año que muchos supermercados del mundo tengan en venta arándano azul.
Solo, como acompañante, o preparado en forma de postres, el arándano azul es una fruta que nunca empalaga o repugna… Algo que ya sabían los indígenas americanos desde hace mucho tiempo, cuando empezaron a secar y a ahumar los arándanos azules para consumirlos como pasas cuando llegaba el siempre duro invierno. Arándano azul, arándano dulce, mora azul, o, simplemente, arándano… ¿Qué más da? Mejor llamarle como lo que realmente es, la “súper fruta”.

