The Robert ReportJune 10, 2008 9:16 pm

Daddy Yankee casi acierta cuando hace un tiempo aseguró que “a ella le gusta la gasolina”, pero el puertorriqueño se quedó corto porque lo cierto es que la gasolina nos gusta a todos. Y mucho. Tuvo que ser el periodista argentino Andrés Oppenheimer quien, también varios años atrás, en la columna que publica semanalmente en El Nuevo Herald de Miami, lo dijera con mayor juicio, aunque – hay que sincerarse - con menos ritmo. No recuerdo sus palabras exactas pero sí su tono fatalista y deseoso vaticinando la pronta subida del precio de la gasolina hasta sobrepasar los $4 por galón, alegando que esta marca sería el punto de reacción para que nosotros, los que vivimos en los Estados Unidos, comenzáramos a cambiar esa mentalidad derrochadora de comprar enormes e ineficientes Hummers, por ejemplo, y de malgastar recursos y energía. Años después, en este 2008 que del que ya hemos vivido casi la mitad, se ha roto la marca de los $4, y las acertadas predicciones de Oppenheimer comienzan a cobrar poco a poco una mayor visibilidad, aunque aún sea en casos aislados o, muchas veces, meramente experimentales.
El mayor cambio se presiente en la industria del automóvil. Gigantes como Ford y General Motors, por ejemplo, se han visto duramente afectados por la caída en la demanda de vehículos grandes como los camiones pick-up, símbolo de estos fabricantes norteamericanos, que, aunque son autos potentes, consumen demasiada gasolina, una característica a evadir por el actual comprador. Pero mientras Ford y General Motors despiden a miles de empleados y se dedican a recalcular sus inversiones, estos últimos doce meses han visto un auge en la aparición de fabricantes de carros eléctricos e híbridos. En varios casos con equipos liderados por ingenieros conversos de empresas como la alemana Volkswagen o la inglesa McLaren, estas nuevas compañías  que durante este último año han abierto sus puertas en los Estados Unidos y en Europa fabrican exclusivamente lo que en inglés se ha llegado a conocer como green cars, vehículos de poco consumo de combustible y considerablemente menos contaminantes que los automóviles convencionales. Llenas de optimismo y entusiasmo, compañías como Mindset, Gordon Murray Design, y Fisker Automotive esperan poder aprovechar esa ola de rechazo hacia el carro de alto consumo de gasolina, y pelear así una porción del dificilísimo mercado del automóvil, en el que nombres como Toyota, Lexus, y Honda, entre otros, también han apostado con sus propias versiones de autos híbridos.
La diferencia entre Toyota y Honda, por ejemplo, y las nuevas compañías que se han formado durante este último año, es que estas compañías jóvenes han aprendido de los errores y aciertos del pasado sin las pérdidas económicas sufrió la Honda con su modelo Insight o la Volkswagen con su Golf Ecomatic, modelos que fueron costosísimo de diseñar y producir y que, una vez en el mercado, no supieron despertar suficiente interés en el consumidor. Pero, por supuesto, en esos días no estaba la gasolina a $4.29, como lo está hoy, ni tampoco se había premiado con un Oscar el documental An inconvenint truth, de Al Gore, que ayudó a que se difundiera la discusión de la contaminación y las terribles consecuencias del calentamiento global. Para Mindset, Gordon Murray Design, y Fisker Automotive, este parece ser un momento oportuno para ingresar al mercado con sus nuevos e innovadores, y a veces lujosos, veloces, y costosísimos, modelos de green cars, pero aún es demasiado temprano para mayores conclusiones. Por ahora, sigue subiendo el precio de la gasolina, pero para muchos de nosotros la inversión para adquirir un automóvil green sigue siendo demasiado costosa. La pregunta es, ¿qué nos saldrá más caro a la larga, el costo a nuestro bolsillo o el costo a nuestro abatido planeta? Tuve la oportunidad de preguntárselo a Daddy Yankee y su respuesta, que me pareció bastante sensata, fue “un millón de copias obliga’o, oh-ah…”

From TSW, green car companies

 Y como está de moda lo green, ¿qué más verde que el Romance sonámbulo de García Lorca? Aquí se los dejo.

 

 

Romance sonámbulo

 

Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña.
Con la sombra en la cintura
ella sueña en su baranda,
verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Verde que te quiero verde.
Bajo la luna gitana,
las cosas la están mirando
y ella no puede mirarlas.

Verde que te quiero verde.
Grandes estrellas de escarcha
vienen con el pez de sombra
que abre el camino del alba.
La higuera frota su viento
con la lija de sus ramas,
y el monte, gato garduño,
eriza sus pitas agrias.
¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde…?
Ella sigue en su baranda,
Verde carne, pelo verde,
soñando en la mar amarga.

–Compadre, quiero cambiar
mi caballo por su casa,
mi montura por su espejo,
mi cuchillo por su manta.
Compadre, vengo sangrando,
desde los puertos de Cabra.
–Si yo pudiera, mocito,
este trato se cerraba.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.
–Compadre, quiero morir
decentemente en mi cama.
De acero, si puede ser,
con las sábanas de holanda.
¿No ves la herida que tengo
desde el pecho a la garganta?
–Trescientas rosas morenas
lleva tu pechera blanca.
Tu sangre resuma y huele
alrededor de tu faja.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.
–Dejadme subir al menos
hasta las altas barandas;
¡dejadme subir!, dejadme,
hasta las verdes barandas.
Barandales de la luna
por donde retumba el agua.

Ya suben los dos compadres
hacia las altas barandas.
Dejando un rastro de sangre.
Dejando un rastro de lágrimas.
Temblaban en los tejados
farolillos de hojalata.
Mil panderos de cristal
herían la madrugada.

Verde que te quiero verde,
verde viento, verdes ramas.
Los dos compadres subieron.
El largo viento dejaba
en la boca un raro gusto
de hiel, de menta y de albahaca.
¡Compadre! ¿Donde está, dime?
¿Donde está tu niña amarga?
¡Cuántas veces te esperó!
¡Cuántas veces te esperara,
cara fresca, negro pelo,
en esta verde baranda!

Sobre el rostro del aljibe
se mecía la gitana.
Verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Un carámbano de luna
la sostiene sobre el agua.
La noche se puso íntima
como una pequeña plaza.
Guardias civiles borrachos
en la puerta golpeaban.

Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar.
Y el caballo en la montaña.

 

Federico García Lorca

Circo negro, Siempre es hoy, The Robert ReportFebruary 7, 2008 12:23 am

 Si la película Ratatouille, de Disney, hubiera sido ambientada en algún suburbio de Vietnam y no en París la suerte de Remy, la simpática e inspirada rata-chef que cocina escondida en el sombrero de Linguini, hubiera sido, probablemente, muy diferente. En ambos países se le hubiera perseguido de igual manera pero por razones radicalmente distintas: en Francia querían liquidar a Remy por cuestiones de higiene y sacarla en una bolsa negra del restaurante, mientras que en Vietnam la hubieran matado, pero para meterla, justamente, en la cocina del restaurante – o de la casa, cafetería, etc. -, y esta vez no como chef sino como otro ingrediente más, uno que el Vietnam actual ha adoptado como uno de los principales a la hora de la creación culinaria.
 (Superado el antiperistaltismo, conocido comúnmente como “reflejo del vómito”, proseguir la lectura…)
 El éxito mundial de la ratica de Disney y, hace unos años ya, del libro ¿Quién se ha llevado mi queso?, en el que se exaltaba la habilidad de la rata de seguir buscando comida mecánicamente mientras se despreciaba descaradamente la capacidad pensante del ser humano, hicieron de excelente prólogo a lo que comienza mañana, 7 de febrero, según el Calendario Chino: el año de la rata. Pero en Vietnam, que como la gran mayoría en Asia sigue el calendario gregoriano para su día a día y el calendario chino sólo para las fiestas tradicionales, el tiempo de la rata lleva mucho más de un año. Aunque hay recetas vietnamitas con carne de rata que datan desde hace más de 150 años, el auge que hoy en día tiene la rata en sus menús tiene, tristemente, menos de tradicionalista y mucho más de circunstancial. Basta con hacer una búsqueda en algún motor de cualquier periódico internacional para recordar los malos ratos que pasó Vietnam en el 2004, cuando la fiebre aviar (SARS*) cobró en ese país suficientes vidas como para que la gente desterrara casi por completo de sus dietas la carne avícola; sólo el pollo importado, mucho más caro que el nacional, se consumía, si acaso. Y como no sólo de arroz vive el hombre, ni siquiera los asiáticos, la gente comenzó a aumentar su consumo de serpiente y gato, este último llamado en los menús como “pequeño tigre”. Pero pronto las autoridades vietnamitas y la realidad capitalista – oferta y demanda – hicieron que los precios de estos “alimentos” subieran rápidamente; la carne de serpiente, considerada en China como una exquisitez, comenzó a exportarse a gran escala, cortando el suministro local, y la carne de gato comenzó a moverse mayormente en el mercado negro porque desde 1998 existe una ley que prohíbe su comercialización.
 En el zodíaco chino uno de los grandes atributos que se da a la rata es su facilidad para la reproducción, su fertilidad, y su habilidad para encontrar alimento en los lugares más insospechados. Son, principalmente, un sinónimo de abundancia. Y fiel a su fama, estos roedores no hicieron sino multiplicarse exponencialmente cuando el número de sus dos grandes depredadores, la serpiente y el gato, fue disminuyendo a medida que los vietnamitas los utilizaban como reemplazo de las aves que ya no se atrevían a comer por temor a la fiebre aviaria. La rata comenzó a aumentar de población rápidamente, lo cual también ha ayudado a que su precio siga siendo más barato que el de cerdo, por ejemplo. Así, estos roedores han ido invadiendo cultivos y ciudades, hasta que el hambre y la creatividad humana – esa espeluznante capacidad de adaptación que nos caracteriza -, comenzó a ocupar el puesto de los depredadores naturales de las ratas, y las ratas, a su vez, dejaron de ser parte de recetas antiguas y rurales y comenzaron a ser parte de la dieta convencional del vietnamita del campo y el citadino.
 Para el conocedor, o si algún día te encuentras en un mercado vietnamita sin saber qué rata llevar, las ratas más “apetitosas son las más gorditas, con una fina capa de grasa” que le da “más sabor” a la carne a la hora de cocinarla, sea en cuadritos y frita o en trozos más grandes como parte de un asopado, “perfecto para los fríos días de invierno”, como asegura la señora Thanh, la cocinera de un respetado restaurante de Ho Chi Minh, otrora Saigón. Con la misma naturalidad con que una abuela italiana diera la receta para una lasagna, la señora Thanh comienza citando los ingredientes:

- Dos ratas silvestres grandes, limpias y destripadas, cortadas en cuatro.
- Dos dientes de ajo machucados.
- Media taza de lemongrass.
- Media taza de semillas de pimiento rojo picante.
- Cuatro tazas de caldo de pescado.
- Sal al gusto.

 “El truco está en machacar muy bien las semillas de pimiento, agregándoles un poco de caldo de pescado para hacer una pasta que se va agregar al caldo junto con las hojas de limón cuando el caldo haya hervido. Ah, bueno, ponga primero a hervir el caldo, por supuesto, con el ajo y un poco de sal. Luego le pone el picante y las hojas de limón y las ratas. Tápelo y deje cocinar por media hora. A partir de ahí es cuestión de ir probando y ajustar la sazón. A mí me gusta con mucho picante y poca sal pero hay que tener consideración con los turistas que vienen al restaurante, ya una vez mandé a uno al hospital porque la comida estaba muy picante”, se ríe. “Por eso, aunque es rico comer la rata en un restaurante, no hay nada más sabroso que cocinar la rata en casa y comerla en la familia. Sobre todo ahora que comienza el año de la rata.” Entonces yo le pregunto, “¿cuándo es el año del perro?”, pero ella no parece entender el chiste.

Rata china 

 * Severe acute respiratory síndrome.

 

Siempre es hoy, Politik, The Robert ReportNovember 7, 2007 9:25 pm

 Hay un capítulo* de Los Simpsons en el que el Señor Burns – para quienes vemos el programa en inglés, “Mr.” – hace unas malas inversiones y termina en la bancarrota, perdiendo la planta nuclear. La trama hace que Lisa y Mr. Burns – fijándose éste en el entusiasmo, inteligencia y potencial de la niña, y ella confiando en la promesa del viejo de que se ha vuelto un hombre de bien - se asocien en un proyecto de reciclaje. Les va muy bien; Lisa convence al pueblo de Springfield de los beneficios para el medio ambiente que trae consigo el reciclar y Mr. Burns no para de recoger latas al irse dando cuenta de que la empresa comercial es, sobre todo, muy lucrativa. Mr. Burns, así, recupera su fortuna y abre su propia planta de reciclaje. Invita a Lisa y le da un tour del lugar para que ella vea que cumple con todos los requisitos para ser una planta amable con el medio ambiente. Lisa se impresiona y confía en que Mr. Burns se ha rehabilitado, hasta que éste decide enseñarle “la mejor parte” de la fábrica. Se trata de una especie de red modificada con contenedores de aluminio para atrapar todo tipo de vida marina, con la cual el maléfico empresario piensa hacer toneladas de “Lil’ Lisa Slurry”, un químico industrial que planea poner en venta y ganar millones de dólares. Lisa, horrorizada, se da cuenta de que Mr. Burns sigue siendo el mismo empresario malvado, insensible y egoísta de siempre, y que la usó a ella y al ideal del reciclaje para acumular su nueva fortuna. La niña, oprimida por el peso de conciencia, decide salir corriendo por las calles de Springfield rogándole a la gente que ya no recicle, que reciclar ahora es algo malo…
 Aunque se trata de un capítulo que salió al aire hace más de diez años, su vigencia podría ser importada al escenario mundial que hoy en día se radicaliza en cuanto al calientamiento global. Por supuesto, hay muchos más puntos de contraste que de comparación entre Mr. Burns y Al Gore, pero esos puntos donde sí son comparables no dejan de dar qué pensar. Conozco a varias personas que, por ejemplo, atacan el perfil contra el caliento global por ser Gore su - ni siquiera digamos líder – vocero, valiéndose de esta imagen de político sensibilizado con la causa de una naturaleza convaleciente para restaurar un desprestigio que sólo se había acentuado desde que perdió las elecciones presidenciales en el año 2000 de manera escandalosa. Y la verdad es que ver el galardonado documental ‘An inconvenient truth’ le deja al espectador ese sabor nostálgico de un Gore que nunca podrá superar del todo el haber estado tan cerca de la Oficiana Ovalada en la Casa Blanca. Pero regresando al episodio de Los Simpsons y viendo la reacción de Lisa al descubrir cómo Mr. Burns usaba el dinero ganado mediante una empresa tan noble como el reciclaje, uno no deja de pensar que también ella está equivocada al renegarlo. El reciclaje, igual que ahora lo es el combatir la catástrofe del calentamiento global, es un ejercicio cívico que trasciende, que va más allá del egoísmo y el orgullo de ciertos individuos. Desconozco si Al Gore crea con sinceridad en la causa a la que tanto tiempo y esfuerzo ha dedicado, o si en un futuro utilizará esta fama renovada para lanzarse de nuevo en pos de la presidencia de los Estados Unidos. Lo que es innegable es que con su documental y con sus viajes predicando alrededor del mundo ha creado una moda, un despertar que ha puesto en la boca de todos el triste futuro que le espera a nuestro planeta si no actuamos pronto y con decisión contra el calentamiento global. Aplaudo la concesión del Premio Nóbel a Gore y su equipo de las Naciones Unidas. La supervivencia de la Tierra nunca ha sido una cuestión de derechas o de izquierdas, sino de ponerse de acuerdo entre lo que vale la pena salvar hoy para garantizarle a la vida un mañana sostenible y, por qué no, hermoso.
 Por cierto, el capítulo de Los Simpsons termina con Homero en el hospital, luego de sufrir múltiples ataques cardíacos al enterarse de que Mr. Burns, después de haber vendido la planta de reciclaje, le ofreció a Lisa, por haber sido su consejera, un 10% de sus ganancias de $120 millones. Ya en la cama del hospital un Homero fuera de peligro le dice a Lisa, luego de haberla perdonado, que seguramente Mr. Burns habrá gastado “esos $12 mil” que le había ofrecido. Era de esperarse que cuando Lisa le terminó de explicar a su padre cuánto es el 10% de $120 millones Homero sufrió un código azul…
 

* The Old Man and the Lisa (20/04/1997)

Mr. Burns and Lisa

Siempre es hoy, The Robert ReportOctober 22, 2007 5:43 am

 Aunque no soy abogado ni he jamás cursado clase alguna en el ámbito del derecho o de las leyes, considero que la justicia – con su maquinaria y todos sus precedentes -, tantas veces ridícula, tarada y hasta abusiva, debería ser en gran medida reformada. Habría que empezar por sus legisladores, personas que, como en las películas, es de suponer que alguna vez tuvieron sueños de limpios ideales - ¿qué puede ser más noble que trabajar, en democracia, al servicio de la gente? -, pero que fueron rotos por los altibajos de la vida. Hoy en día es algo normal enterarse que aquel o esta senadora aceptaron importantes sumas de dinero para aprobar una nueva ley que beneficie a tal empresa o negocio. Estos legisladores también tienen la potestad de cambiar o abolir las leyes inútiles o desconsideradas que existen, para así evitar que venga un juez a interpretarlas como mejor o peor pueda. Es en esta estapa, la de la interpretación, en la cual se incurre en las mayores atrocidades. Ejemplos de jueces que admiten demandas absurdas se encuentran todos los días en los periódicos, como el caso de un estudiante de la University of Massachussetts en Amherst que demandó a la institución porque un profesor le calificó con una C en un examen de filosofía política, causándole “daños y traumas pscicológicos, y pérdida del auto estima”. Otro caso reciente es el del senador de Nebraska, Ernie Chambers, quien demandó nada más y nada menos que a Dios por ser el causante de “terror” y de la “muerte y detrucción de millones de millones de habitantes de la tierra”.  A este tipo de demandas estúpidas – que aparte de lo infundadas se comen un vergonzoso porcentaje del dinero del fisco – se les suma las resoluciones extravagantes a divorcios, no sólo los de alto perfil sino muchos otros, en los cuales se le obliga al cónyugue mejor dotado a pagar enormes cantidades de dinero proporciales al tiempo que ha durado el matrimonio. Mi encono al respecto es por el hecho de que exista alguien que, usando una calculadora, sea capaz de cuantificar y cifrar el tiempo que dos personas compartieron, supuestamente partiendo de una voluntad común de apoyo mútuo, respeto, fidelidad, sexo y hasta amor en el mejor de los casos. Entiendo que existan responsabilidades de padre o de madre, pero partiendo de que ambos cónyugues consintieron a dejar atrás una vida de más amplias libertades personales para unirse en matrimonio a otra persona es injusto decir que una de las partes, a la hora de un divorcio, ha salido en desventaja.

 Si bien es comprensible que muchas de las demandas que año tras año llenan las cortes no sólo de los Estados Unidos sino del mundo entero son necesarias, opino que el ponerle un precio a la vida o al sufrimiento humano es una falta de respeto a la vida misma y a su calidad de irrepetible. Los ejemplos de juicios y demandas insensatas es larga y patética. Lo mismo la lista de leyes absurdas y necias. Tanta ineptitud merece que la justicia y sus protagonistas sean demandados, pero no seré yo quien lo haga. Supongo que ya alguien lo habrá hecho.

Visiten www.dumblaws.com y www.dumb-lawsuits.com para más - tristes - ejemplos. 

Politik, The Robert ReportAugust 6, 2007 10:45 pm

Si no eres de Venezuela el nombre de Elorza seguramente no signifique nada para ti. Pero para un venezolano Elorza es la capital del municipio Rómulo Gallegos, en los Llanos del Estado Apure, una población que destaca por sus fiestas folklóricas y a la que se le ha dedicado una de las canciones llaneras más populares, ‘Fiesta en Elorza’. Además, queda ubicada a orillas del Río Arauca, el mismo “Arauca vibrador” de la también conocidísima ‘Alma Llanera’. Pero, al parecer, ahora tenemos otros motivos más para recordar a la calurosa y linda Elorza del corazón apureño. Se trata de un rumor que se originó a miles de kilómetros de distancia, en la ciudad de Miami, en el sureste de los Estados Unidos. Allí vive Patricia Poleo, una reportera que salió de Venezuela en el 2006 en categoría de exiliada por padecer persecuciones por parte del gobierno del presidente Hugo Chávez. Específicamente, se le acusaba como uno de los autores intelectuales del asesinato del fiscal Anderson, un oscuro personaje que fastidió demasiados avisperos y terminó hecho añicos cuando “alguien” colocó un artefacto explosivo en su carro. Poleo, por entonces directora del periódico ‘El nuevo país’, insistió en su inocencia hasta que se vio obligada a salir a escondidas del país el año pasado, al temer por su vida. Sin embargo, sus fuentes noticiosas siguen intactas ya que Poleo ha revelado en su columna ‘Factores de poder’ (publicada en El nuevo país) que nada más y nada menos que Ingrid Betancourt, la ex candidata presidencial colombo-francesa que ha permanecido secuestrada por las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) desde el 2002, ha sido liberada en Elorza, por mediación del presidente Chávez. Esta noticia sigue sin ser negada o confirmada: Chávez ha declarado desde Argentina que desconoce detalles de la liberación. En sus propias palabras, ha dicho que está “tratando de asimilar lo que me están preguntando, ojalá que esté libre (Betancourt), pero yo estoy sorprendido por esa pregunta". Por su parte, el alcalde de Elorza, Leopoldo Estrada, comentó algo parecido cuando fue contactado por la cadena radial RCN de Colombia. A su vez, Astrid Betancourt, hermana de la ex candidata, ha dicho que "después de la reciente liberación del jefe guerrillero Rodrigo Granda – capturado en Venezuela -  esperábamos un gesto de las FARC. Mi mamá ha hablado con el presidente Chávez sobre este tema y yo también lo he hecho", aseguró Astrid. "Nos damos el derecho de soñar, pero lo hacemos prudentemente", añadió.
Poleo ha llegado aún más lejos, insinuando que la liberación fue hecha en territorio Venezolano por petición expresa de Chávez, a quien le conviene, según la periodista, mejorar las relaciones con el gobierno de Nicolás Sarkozy, ya que Francia congeló hace dos años la venta de armamentos a Venezuela durante el mandato de Chirac. La razón por la cual se ha escogido a Elorza como el supuesto punto de liberación  es porque, tristemente, según la comunicadora, esta población se ha convertido en el epicentro de actividades guerrilleras de las FARC en territorio venezolano. Poleo ha dicho que a Betancourt la han puesto en libertad en la finca de un familiar de un alto guerrillero y que pasará a manos francesas durante la visita de la primera dama de Francia, Cecilia Sarkosy, a Venezuela.

Mientras nadie confirme esta noticia, la columna de la periodista Patricia Poleo queda en tela de juicio. Pero de haber recibido información fidedigna, la Poleo se habrá anotado una primicia única que podría significar otro revés al gobierno de Chávez. Y digo esto resaltando la victoria humanitaria que significaría la liberación de una mujer que se ha convertido en la cara amarga de un conflicto largo y doloroso para nuestros hermanos colombianos, pero que, según Poleo, terminó utilizándose como propaganda política. Esperemos que Ingrid Betancourt pueda contarnos alguna vez su versión. Esperemos que suceda pronto, porque en esta historia todos parecen tener rabo de paja.

Peliculeando, Nostalgias y otros harakiris, Siempre es hoy, Politik, The Robert ReportJuly 3, 2007 7:42 am

La cultura. A ver, defínela. Te reto a que le des un cuerpo de palabras a esa idea voluminosa, extensa, inasible. Te prohíbo recurrir a la síntesis del Larousse o a la manida arrogancia del almighty­ Wikipedia. Tu labor es construírla, hacerla de piedra o de colores, de pentagramas o vibrantes sintetizadores. Su forma es la forma que poco a poco le vayan otorgando los años, fuera del olvido y de las modas. En ella cabemos todos y en ella nos diluímos, como gotas blancas o dogmas que caen y desaparecen en el agua. ¿Cómo evitar que el mundo – ella misma – la devore?

 
Se habla y se aboga por su fomento pero de una manera manipulada. Se le toma tantas veces por inútil, aburrida, y en el mejor de los caso por rancia y severa. La cultura es cosa de otro siglo, se dice. Contados son los medios de comunicación que le dedican – muchas veces a regañadietes, como con cierto remordimiento  – un espacio propio. De su paso por la escena política quedan sólo ténues estelas, a veces con su dósis de bochorno. Nunca más un Pablo Neruda, quien entre versos y hablando de literatura logró que la Francia de Georges Pompidou levantara su embargo sobre el cobre chileno. Cerca estuvieron García Márquez y Carlos Fuentes de lograr que Bill Clinton, en una tarde literaria en Martha’s Vineyard, aliviara el embargo a la Cuba castrista, pero el caso de Mónica Lewinsky terminó por tragarse completa su atención. Ahora nos queda la vergüenza al recordar a Fox advitiéndonos que “América Latina debe huir de la dictadura perfecta, como lo dijo el premio Nóbel colombiano de literatura, Mario Vargas Llosa", cuando Vargas Llosa es íbero-peruano y – lamentablemente – aún no gana el Nóbel. Y ni hablar de tener que soportar a Chávez citando, por ejemplo, a Noam Chomsky, sabiendo que el presidente venezolano hasta el buenos días los da con tilde político, impermeable a las bondades de la cultura.
 

La cultura es el legado que el hombre, conjugado con la historia, nos viene regalando desde siempre, con la única petición de que también nosotros vayamos aportando algo para enriquecerla. Ahora que gozamos del saber instantáneo gracias, entre otras maravillas, a la internet, podemos ir dejando de lado el complejo con que se ha venido llevando la cultura. Hay cosas que todos deberíamos saber y hay otras con las que nadie debería perder su tiempo. Saber diferenciarlas es hoy más que nunca una virtud, y un deber el luego compartir los descubrimientos. Yo empiezo por recomendar la mitología griega, lecturas que le dieron altura – desde el Hades al Olímpo - a tiempos de harta imaginación febril. Tal vez diga todo esto porque hoy vi ‘El laberinto del fauno’, del director mexicano Fernando Del Toro, una película que te devuelve, por momentos, la libertad que sólo se daba en el encuentro entre la imaginación y la inocencia. Por ese candor han ardido de igual forma pueblos y libros, uniformes y ballestas.

Eco y Narciso, por J.W. Waterhouse, oleo, 1880.

Peliculeando, Siempre es hoy, The Robert ReportMay 30, 2007 8:07 am

Bandera pirata Sucedió el viernes pasado, durante una de las funciones en las que estrenaban la tercera y, por ahora, útima entrega de la saga Pirates of the Caribbean. (Sobre la película prefiero no opinar en este momento). Ya habían apagado las luces, aunque no todas, y se escuchaba el rumor indefinible de la expectativa. Ajustando las metáforas, bien se podría decir que en aquel mar de sillas cómodas y replegables la audiencia estaba repartida en pequeños grupos harto conocidos: la familia, los amigos, la pareja, el solitario, la cita a ciegas, los coleados, y… los piratas. Estos últimos, vestidos de la misma forma que lo haríamos tú o yo, se habían sentado justo en la fila detrás de la mía, en la que me acompañaban unas amistades. El azar o una broma de mal gusto, de esas que destacan los peores rasgos de un estereotipo, quiso que los piratas que nos acompañaban esa noche, perfectamente camuflageados, fueran mexicanos. En fin, “latinos”. Sus palabras, lo único entendible proveniente del ámbito de la sala, se escuchaban entre el crujir de cotufas* y los sorbidos de algunos labios cerrados sobre pitillos queriendo beber hasta la última gota. Sin embargo nada de lo que dijeron les delataba como piratas. Hablaban más bien de música, me pareció, y de una muchacha llamada Jimena o Ximena que había sido “muy mala con Fernando”. Por supuesto, instantáneamente también me pusé del lado de Fernando, a quien me imaginé flaco y alto, llevándole desgarradas serenatas a una mujer de mirada fuerte y que sonreía sólo cuando una cortina naranja le tapaba esa boca de labios marcados. Se trataba, pues, de piratas que conocían de las batallas del amor, por lo que en algún momento pensé que hubiéramos podido haber sido amigos, como narrara alguna canción de Vicente Fernández. La película empezó a tiempo y pronto me dejé llevar por la trama fantasiosa: una extraña hermandad de piratas se reunía en el Mar Caribe para derrotar a la armada inglesa, entre otras cosas sobrenaturales. O sea, el crímen, al menos esta vez, pagaba. Pero no para todos, me temo, porque de repente irrumpieron en la sala seis policías completamente armados y subieron a trote por las escalerillas iluminadas. Se detuvieron justo al lado de nosotros y alumbraron con insistencia la fila de arriba, buscando a los buenos amigos de Fernando. Hubo un forcejeo de palabras hasta que uno de los mexicanos se levantó y caminó, lento y con las manos arriba, hasta los policías, quienes le arrestaron al instante. Antes de comenzar el descenso hacia la salida de la sala, el muchacho, de cara morena y ovalada, se volteó y le pidió en castellano a sus compañeros piratas que le avisaran “a Nick” para que lo sacara. En su voz no había miedo ni arrepentimiento. Yo pensé que iba a tropezarse, pero lo vi salir esposado de la sala sin haber pisado la maraña de cables que colgaban de su suéter y con los que, momentos antes, había estado filmando ilegalmente la película ‘Piratas del Caribe 3’. Sólo entonces entendí al capitán Jack Sparrow (personificado por Depp) y vi claramente esa línea que enlaza los días de los piratas asaltando Cartagena o Curazao con la piratería contemporána, como la gestada en las salas de cine de Seattle (Bellevue). Todos, alguna vez, con razón o sin ella, y por el argumento que fuera, le hemos querido ganar a la armada inglesa… Sólo espero que Fernando se olvide pronto de Jimena o Ximena, porque algo me dice que ella guarda su corazón en la oscuridad inalcanzable de un cofre sin llave. Y allí, amigos, no hay pirata que entre.

Politik, The Robert ReportMay 28, 2007 7:22 pm

¡Gracias, Comandante!

 Lo ha logrado y por eso esta mañana ha merecido mis aplausos. El sueño de Bolívar nunca había estado tan cercano desde los días ecuestres de la Gran Colombia. Ah, la hermandad latinoamericana, el concenso de los páises hispanohablantes… Gracias a la no renovación de la señal de Radio Caracas Televisón, el presidente Hugo Chávez y su gobierno malabarista lograron una casi unanimidad no sólo americana sino mundial en su contra y a favor de la libertad de expresión. Es, verdaderamente, algo hermoso leer tantos editoriales y ver esa cantidad de portadas de periódicos internacionales apoyando la libertad y la pluralidad de pensamiento. También están Nicaragua, Cuba y otros países que, paradójicamente, apoyan el cierre del canal argumentando que eso favorece a la democracia venezolana. Ellos, como naciones, tienen derecho a darle voz a su opinión (aunque en realidad sólo sea la opinión de la cúpula desenfocada), pero es triste que hagan uso de ese derecho natural con tan pobres argumentos y casi de forma ciega, sólo porque han jurado apoyar un gobierno venezolano que con cada medida tomada se acerca a un afilado unilateralismo. Invoco, pues, una libertad de expresión inteligente pero sentida, como la que han desplegado Costa Rica y Honduras al apagar sus emisiones nacionales momentáneamente en solidarización con RCTV. Esos gestos son los que la historia americana nunca olvida… 

 

Diarios latinoamericanos opinan que Venezuela dio un "paso atrás" con salida de RCTV

 

Bogotá.- La prensa latinoamericana dedica hoy editoriales a la salida del aire de RCTV después de 53 años, con el denominador común de ver en ello "un paso atrás" en Venezuela y, por ende, en las libertades de la región.

 

El diario "Granma", del Partido Comunista de Cuba, es prácticamente el único que rompe una lanza en favor de la no renovación del permiso a RCTV para hacer uso de una frecuencia estatal, que desde hoy está en manos de una emisora pública, reseñó Efe.

 

"Miles de venezolanos colmaron las calles de Caracas para saludar el nacimiento de TVes y la salida del aire de RCTV, instigadora del golpe de Estado de abril del 2002 y del paro petrolero que causó graves estragos a la economía del país", señala en un artículo.

 

En el editorial titulado "otro peldaño", el diario uruguayo "El País" señala que el "neototalitarismo" es una forma de gobierno que ha empezado a expandirse "peligrosamente" por América Latina y consiste en que los gobiernos legítimamente constituidos empleen medios formalmente impecables que "disfrazan fines espurios".

 

Para "El País", el presidente Hugo Chávez no renovó su licencia a RCTV porque "no ha sido sumisa".

 

Otro periódico uruguayo, "El Observador", indica que lo ocurrido con RCTV obedece a "una decisión política de un presidente que decide por sí mismo hasta dónde pueden llegar los niveles de oposición al poder absoluto con que gobierna a su país" y recuerda que a otros cuatro canales privados sí les renovó la concesión.

 

El diario paraguayo "ABC Color", que titula en su primera página "Chávez mata la libertad en Venezuela", opina que la no renovación de la licencia a RCTV es un "un giro hacia el totalitarismo".

 

"La Prensa", de Panamá, opina que Chávez está "a poco de convertirse en un autócrata" y que los otros dos poderes del Estado venezolano, legislativo y judicial, agacharon silenciosamente la cabeza ante la medida contra Radio Caracas Televisión.

 

Otro medio panameño, "El Siglo", dice que el presidente de Venezuela, al que denomina "el nuevo dictador de América", ha "herido de muerte" un derecho inalienable.

 

"Jornal do Brasil" afirma que la decisión de Hugo Chávez fue como "una bofetada para América Latina" y se lamenta de que "las democracias estables en la región, Brasil incluida, fueron incapaces de impedir otra peligrosa demostración de desprecio a la libertad".

 

Pese a que publican información profusa sobre el asunto, ningún diario de Colombia ni de Chile opina hoy sobre el caso RCTV.

 

En el argentino "Clarín", Teodoro Petkoff, director del diario "Tal Cual", afirma que Chávez lleva adelante "un plan para crear una hegemonía mediática". Sostiene que si la excusa contra RCTV fue su "golpismo", Venevisión, "el otro gran canal" de Venezuela "debería haber sido sacado del aire hace tiempo".

 

El diario "Prensa Libre" de Guatemala, señala que "el arbitrario cierre" de RCTV constituye "un paso atrás para el pueblo venezolano" y consolida "un movimiento político unipersonal cuyos principales objetivos son terminar con las libertades de los ciudadanos", indicó Efe.

 

Julio Rodríguez, uno de los columnistas más tradicionales de Costa Rica, escribe en "La Nación": "anoche volvió a caer la noche sobre la libertad en Venezuela".

 

"Como Caín el ojo de Dios, los enemigos de la libertad temen el ojo de la prensa independiente", subraya.

 

En Honduras, "La Tribuna" advierte: "el eclipse es allá en Venezuela, pero es oscuridad que a todos abarca porque es un atentado contra la libertad, nos incumbe a todos".

 

El dominicano "Listín Diario" opina que "por mal camino anda el régimen chavista, que no puede soportar las criticas de un medio independiente y que no admite que le digan verdades irrefutables acerca de sus desenfrenos, sus ridiculeces y sus arbitrariedades".

 

En el diario limeño "El Comercio", el internacionalista Alejandro Deustua señaló que "el gobierno de Venezuela ha acelerado el paso de la maquinaria dispuesta a destruir, en ese país y en el hemisferio, los valores liberales y las instituciones que los organizan".

 

"La República", también de Perú, dice que "lo realmente peligroso de RCTV era su alcance nacional, envidiado por el oficialismo y sin equivalencia entre las cadenas que quedan, de las que solo una podría ser calificada como opositora y se reduce a Caracas".

 

En Ecuador, "El Comercio" considera que, en este caso, "se repite una lección conocida en América Latina cuando un proyecto autoritario no coincide con la prensa: primero el acoso, luego la división, siguen las medidas económicas y la clausura".

 

"El Diario de Hoy" de El Salvador dice que TVes, el canal que sustituye a RCTV en la frecuencia, es "una dependencia del aparato propagandístico de Chávez".

 

Para el diario mexicano "El Universal", el fin de RCTV en señal abierta es la "inauguración de una etapa más totalitaria del chavismo".

 

Israel López, del diario "Excelsior", de México, consideró que la medida del gobierno venezolano sienta "un precedente terrible para toda América Latina".

(http://www.eud.com/2007/05/28/rctv_ava_diarios-latinoameric_28A876099.shtml)

Politik, The Robert ReportMay 10, 2007 9:04 pm

 Han sido alrededor de mil cuatrocientos (¡1.400!) los carros quemados en Francia luego de la victoria del conservador Nicolás Sarkozy en los comicios presidenciales. Las protestas y manifestaciones han azotado no sólo la zona parisina sino todo el país, haciendo de estas últimas elecciones las más controvertidas en la historia republicana de la nación gala. El rechazo a Sarkozy viene de las zonas más pobres, de los inmigrantes marginados (por ellos mismos o por él Estado), y de la extrema izquierda, incluyendo los medios de comunicación más liberales. A pesar de la cómoda victoria de Sarosky sobre Royale, la candidata socialista derrotada en unas elecciones marcadas por la asistencia masiva (cerca del 85%) , Francia vive tiempos de descontento y de irrespeto al estado de derecho. El país necesita reformas importantes en su economía, reformas que Sarosky ha prometido llevar a cabo, aún si algunas no serán recibidas con alegría, como ensanchar la semana laboral, reducir algunos beneficios estatales y engrasar el sector empresarial e industrial para que trabaje sin el peso de tanta burocracia.
 En lo social, Francia ha de encarar su creciente problema con los inmigrantes que viven al margen de la sociedad, un férreo sector que habita los suburbios de las grandes ciudades y que no logra adaptarse a la cultura gala. Fueron muchos de estos reacios jóvenes de segunda generación algeriana-francesa, por ejemplo, los protagonistas de las violentas protestas que encendieron al país el año pasado y lo sumieron en un estado de caos que Chirac, ya cansado, apenas supo manejar con cierta dignidad.

 No es cuestión de suerte que nada de esto haya afectado la industria del croissant, base indiscutible de la economía francesa. Ni su producción nuclear ni sus venturas en la industria petrolera internacional y en la explotación de minerales se pueden comparar con la comercialización del croissant. Su cuerpo de hojaldre esponjoso y su aroma de mantequilla amanecida es, sin lugar a dudas, el diplomático francés más exitoso. Ni siquiera los recientes escándalos por las lujosas vacaciones que tomó Sarosky en Malta luego de resultar vencedor el pasado domingo han golpeado las acciones del croissant en la bolsa parisina. Después de todo, es de las pocas cosas en la que todos los franceses, los de tradición y los recién llegados, están universalmente de acuerdo: donne moi un croissant ou donne moi la mort…Croissant factory

The Robert ReportApril 20, 2007 5:39 pm

“Un disparo de nieve”


¿Cómo no dedicarle unas palabras a la masacre en la universidad Virginia Tech? Cada día crecen no las respuestas, sino las preguntas, la gran incógnita de por qué alguien - otro ser humano - es capaz de semejante despliegue de maldad. Arbitraria, además, aparte de infundada. Viendo ahora toda la evidencia que se ha y se sigue recolectando, muchos han llegado a la conclusión de que este crudo episodio pudo haber sido evitado. En retrospectiva, se trataba de un alma enferma que había sacado conclusiones equivocadas de la vida. Un historial de escritos violentos, el vocabulario minado, su estancia en un hospital psiquiátrico en el 2005 y la consecuente medicina, el delito de perseguir y acosar a dos compañeras de la universidad, su soledad crónica, el total desinterés por desarrollar una conversación sensible, la rabia contenida… Todo esto reunía nuestro muerto asesino. Características que por sí solas no habrían levantado gran sospecha, pero que en conjunto se han convertido en el síntoma perfecto del mal. Ahora temo que se desate una cacería de brujas similar a los tiempos de la Inquisición. ¿Justificada? Si me preguntan a mí diría que no, pero sería otra la respuesta si la pregunta se le hace a la comunidad de Virginia Tech. Y sería lo normal, porque no es sencillo deshacerse de la zozobra y de la picazón de la desconfianza. Por eso es fácil predecir futuras acusaciones erróneas y hasta quizás una que otra acertada, pero las leyes vigentes se encargarán de respetar el albedrío del individuo, tal vez hasta que vuelva a ser demasiado tarde. Es, lamentablemente, una de las paradojas de la libertad.   
Me resisto a decir que la suerte estaba echada para las treinta y dos víctimas (más las casi dos decenas de heridos). En mi religión sólo hay un santo de mi completa devoción: San Sentido Común, patrono de la razón. Y esa mañana, en Virginia Tech, alguien con un corazón cerrado le apagó todas las velas y se hizo con todas las limosnas.
¿Qué nos queda de todo esto? No mucho más de un ojalá. Ojajá no suceda de nuevo. Ojalá que una combustión instantánea acabe con todas las armas. Ojalá nuestro código genético se olvide de una buena de vez de la violencia.

Alá me libre de la justicia

Sí, eso mismo estarán pensando algunos en Irán. Porque en este caso la justicia, personificada en la Corte Suprema iraní, ha revocado la sentencia de seis miembros de una importante milicia religiosa que habían sido hallados culpables por una corte regional de haber asesinado a cinco personas “moralmente corrompidas”, en nombre del Islam. Las últimas dos víctimas eran una pareja de novios que ya tenían fecha para su boda pero que fueron vistos caminando juntos en público, algo que no es costumbre en el islamismo radical. Por eso fueron asesinados. Mi indignación no se trata de diferencias culturales, del liberalismo occidental versus el conservatismo del Medio Oriente; estamos hablando de vidas humanas juzgadas por nociones retrógradas, por un férreo culto al guarde de las apariencias. Sólo basta con convencer al juez de que el asesino creía que la víctima era, repito, “moralmente” corrupta para que los cargos le sean retirados. En el obsceno caso de que el asesino se haya “equivocado”, no importa, ya que su intención fue la mejor, o sea, seguir y guardar las leyes del Islam. En dicho caso al asesino se le obliga a pagar una suma de dinero, conocida como “dinero de sangre”, a la familia de la víctima. La cantidad la establece el alto clérigo, pero hay que tomar en cuenta que si la víctima es mujer o es un hombre que no es islamita la cantidad a pagar se reduce a la mitad.
El caso de estos seis asesinos es sólo uno de los tantos que ocurren mes tras mes en Irán, pero son pocos los que logran escapar el cerco de la censura hasta la atención internacional. En otro caso que ocurrió hace ya un tiempo, una joven de dieciséis años de un pueblo llamado Neka, al norte de Teherán, fue llevada a la horca por haber cometido, según el juez que la condenó, “crímenes de castidad”. Prefiero no escribir lo primero que se me vino a la mente cuando me enteré de esta condena desalmada, pero lo voy a resumir con una frase que le he escuchado varias veces a un amigo: “lo que tiene entre las piernas es de ella, que haga lo que quiera”. Claro que siendo la muchacha una menor, no hay que llegar al nihilismo que propone con tanto entusiasmo mi amigo, pero mucho peor es vejarla, quitarle la vida. Como agnóstico que trato de ser, encuentro que toda vez que se lleva a cabo una acto de justicia en nombre de Dios, sea cual sea su nombre, el remedio es peor que la enfermedad. Hay un dicho en inglés que siempre me ha llamado la atención: “youth is wasted on the young”. De forma paralela, se podría decir que quienes tienen el Poder lo desperdician abusando de él. La historia no absuelve a nadie sino que le desproporciona…

Historiando, Siempre es hoy, The Robert ReportMarch 14, 2007 8:59 pm

 Gaviota y Bay Bridge

 Si no fuera por los edificios, muchos altos y refulgentes, se diría que en San Francisco no hay oficinas, que nadie trabaja. Las calles están llenas de gente, aunque nunca hasta el punto de abarrotarse, y nadie parece tan apurado como en Tokio o en Nueva York, donde cada cambio de semáforo asemeja más bien una estampida. Quien corre por las calles y aceras de San Francisco lo hace por ejercicio (el cuidarse es, más que un pasatiempo, un modo de vida), al igual que los ciclistas, todos con su invariable Ipod entonando una música chilling electrónica. Los cafés (aún más que en Seattle, increíblemente) son bastantes, variados, y siempre frecuentados por una abundante, desenfadada y atractiva clase media. En San Francisco el reloj camina más lento, y siempre hay tiempo para dejar que un peatón cruce la calle o para detenerse a admirar una tienda o una galería. El clima viene de la receta perfecta: sol, mar, brisa y una temperatura de montaña fresca. La comida es cara, eso sí, y sólo en los buenos restaurantes se consigue un almuerzo o una cena de calidad, según mi experiencia.
 Con sus subidas y bajadas, San Francisco es una telaraña de paisajes, donde la bahía alterna con verdes lomas y con delgadas casas caprichosas, cada una con personalidad, con carácter propio. El encanto de la ciudad reside en el juego con la naturaleza, a la que tienta con su arquitectura característica pero que al final respeta y hasta promueve, inclusive cuando se trata de los grandes puentes, edificios y monumentos. En el aire puro también se respira la dejadez de la armonía. (¿Será porque la ciudad fue bautizada con el nombre del Santo de Asís, el Francisco que hablaba con los animales y las plantas?) Por supuesto, no todo es color rosa, ni siquiera en San Francisco. También la pobreza tiene un espacio en sus calles, sobre todo en las áreas del Downtown (Union Square, Commercial District, y partes de Chinatown). La mayoría de los homeless, como en otras ciudades de los Estados Unidos, son afro-americanos, aunque también están algunos blancos, veteranos de guerra, y los enfermos, con sus tristes carteles ilegibles. Ellos son el contraste más fuerte que tiene San Francisco, la ciudad que una vez fue cuna de la paz y del amor, de la rebeldía sin ropas, de una mentalidad de la que sólo quedan – por lo que percibí - unos contados esnobs.
 Ahora esta ciudad lidera un individualismo flagrante, cosmopolita, culto, educado y tolerante, aunque sin un mayor sentido de la tradición. ¿Positivo? Probablemente sí, ya que no creo que pueda salir nada mejor de esto que está tan de moda y que parece que ha traído sus maletas para quedarse: la globalización.
Sin embargo, en San Francisco existe una cierta presión por saber vivir, por vivir bien. Es una ciudad donde no hay cabida para los deprimidos, para la tristeza patológica. Es algo que ellos mismos saben, por eso es que tantos desesperados deciden suicidarse lanzándose desde el puente Golden Gate, del que se calcula que unos dos mil han saltado, por las razones que sean. Supongo que esa ha sido la suerte de muchos hippies, esa generación que pudo haber cambiado el mundo y… ¡en fin! ¿Qué queda de aquella revolución? ¿La música? De la canción de Scott McKenzie (“If you’re going to San Francisco, be sure to wear some flowers in your hair…”) sólo un alucinante remix hecho por Benny Benassi. Como dirían en San Francisco: que cada quien que lidie como mejor pueda y quiera con sus ganas de bailar…

Historiando, Desde la butaca, The Robert ReportMarch 7, 2007 10:43 pm

Up yours, soledad...

 No es modestia, es que genuinamente creo que, al menos en este momento, no tengo absolutamente nada nuevo que añadir que ya no se haya dicho de Gabriel García Márquez. Las anécdotas que se cuentan de él todos las conocen: cómo se devolvió a México D.F. a mitad de viaje a Acapulco porque encontró, por fin, el tono adecuado para contar sus ‘Cien años de soledad’ – contarlo con “cara de palo”, la misma cara de palo “que ponía mi abuela cuando contaba” esas historias fantásticas en la infancia en Aracataca -; cómo casi perece junto al ex dictador Torrijos, de Panamá, cuando el avión de éste, en un viaje al que García Márquez estaba invitado, se estrelló en plena selva panameña; cómo conoció, junto a Carlos Fuentes, al ex presidente Bill Clinton en su casa de Martha’s Vineyard, y éste le preguntó su opinión sobre el recién electo presidente español, Aznar, a lo cual García Márques respondió, “I don’t like him”, aunque se sabía que lo decía por la posición derechista del político ibérico; el carácter mitológico de su amistad con el dictador cubano Fidel Castro, a quien el escritor colombiano ha tildado de “gran lector”; el fin de su amistad con Mario Vargas Llosa, sobre lo cual ya he hablado en este blog. Y como estas, tantas otras anécdotas que le han ganado al Nóbel del ochenta y dos una fama compleja y, de tanto en tanto, contradictoria, como sus amistades con el ex presidente y conocido corrupto venezolano Carlos Andrés Pérez y con el ex presidente socialista de Francia, Francois Mitterand, gran humanista y ferviente seguidor de las artes latinoamericanas. En fin, yo no puedo agregarle nada a esta abrumante biografía de este escritor seductor, único recipiente del Nóbel que asistió a la ceremonia de Estocolmo vistiendo un liqui-liqui, el traje formal caribeño, y no el frac acostumbrado.
 Ayer, seis de marzo, cumplió ochenta años, confirmando la entrada en el otoño de este patriarca de las letras nuestras. También este año se cumplen otros aniversarios suyos: los cuarentas años de la primera publicación de ‘Cien años de soledad’ y los veinticinco de haber recibido el Premio Nóbel de Literatura. Sin duda se merece ese rosario de homenajes que le tienen preparado por todo el mundo.
 Respecto a sus libros, me quedo con estos tres, en el siguiente orden: ‘El coronel no tiene quién le escriba’, ‘El amor en los tiempos del cólera’, y ‘Cien años de soledad’. Imagino que en su lecho de muerte va a suplicar que no incluyan ‘Memorias de mis putas tristes’ en sus obras completas, porque fue un libro terrible.

 A veces me pregunto si le tengo envidia, y la respuesta es ¡por supuesto! ¿Quién no quiere una casa dentro de la ciudad amurallada de Cartagena? Pero no, no es sólo eso. Admiro la manera en que el Caribe se derrama de sus letras… Varias veces he soñado con él. Sueño que lo conozco o que estoy en su casa del D.F., repleta de rosas amarillas. Sueño que no somos amigos y que mi presencia le incomoda. Sueño que ha muerto y que me alegro. Sueño que ha muerto y que guardo luto por tres días. Sueño que me lleva a conocer el hielo. Sueño que se cae de una escalera tratando de alcanzar un mango. Sueño que a él no le gusta su ‘Cien años de soledad’. Sueño que detesta a Chávez. Sueño que he aprendido a tocar el acordeón y el violín. Sueño que compartimos juntos un último cigarrillo, sin hablar de literatura, tan sólo viendo ponerse el terrible sol de Cartagena, mientras el ocaso revela una suave bandada de insectos voladores que se acercan, unas tristísimas mariposas amarillas que vuelan todas juntas, pero que, en realidad, vuelan solas, cada una infinitamente sola.

Historiando, Nostalgias y otros harakiris, Siempre es hoy, The Robert ReportJanuary 13, 2007 12:38 am

 Un clavo saca otro

 La amistad. Se le compara con el trabajo del labrador: sembrar, regar y abonar, cosechar y disfrutar del resultado, luego de un arduo y gratificante trabajo. Asemeja mucho a la metáfora nerudiana, sin duda, pero no explica el complejo proceso de cómo un ser humano llega a confiar en otro y establecer una amistad, un cariño sincero que va desde el apoyo hasta la crítica constructiva, pasando por los altibajos de las personalidades de cada cual. Ahora los periódicos aseguran que pronto dos grandes escritores que hace treinta años eran los mejores amigos se encuentran en la víspera de la reconciliación. ¿Será cierto? Los unió, primero que nada, la pasión por la literatura, y luego los lazos se fueron estrechando hasta el punto de que uno llegó a ser el padrino del hijo del otro. Asimismo, la tesis del doctorado de éste trataba sobre un conocido libro del primero, que se dedicó a estudiar con furioso empeño, y que resultó en ‘García Márquez: historia de un deicidio’. Sus esposas eran comadres y los hijos de ambos, inevitablemente, crecieron siendo amigos. Era una amistad arrolladora y total. ¿Cómo fue, entonces, que pudo romperse de una manera tan tajante y por tanto tiempo? Se dice que sólo la gente que queremos tiene el poder de lastimarnos, y está aquí, en estas palabras de calendario rosa, la clave. ¿La fecha? Un día del febrero mexicano del año 1976, en el D. F., después de la proyección del filme ‘Los supervivientes de Los Andes’ en la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica. Sobre el episodio se escribió en Impacto literario, de fecha 15 de marzo de 1976, en Lima, Perú, una versión del conflicto: “Terminada la proyección, el autor de ‘Cien años de soledad’ se acercó al peruano con la aparente intención de abrazarlo. Para su sorpresa (y la de todos) fue recibido con un tremendo golpe de puño que lo derribó con la cara totalmente bañada en sangre. ¿Qué había ocurrido? Las palabras con que Vargas Llosa rubricó su puñetazo, no contribuyeron a aclarar las cosas: ‘¿Cómo te atreves a querer abrazarme –dijo— después de lo que hiciste a Patricia en Barcelona?’. Patricia es la esposa de Vargas Llosa, pero… ¿Qué podría haberle hecho García Márquez para provocar reacción tan violenta?”. Esta versión nunca ha sido confirmada por ninguno de los dos escritores; pero fue así, con un golpe y un escándalo, que mermó una de las amistades más legendarias de las letras latinoamericanas. Lo único cierto es que se trató de un problema del tipo personal, en el que las diferencias políticas sólo sirvieron para terminar de quebrar lo fracturado. Hasta esta semana…
 Un empleado de la Real Academia Española, que decidió permanecer en el anonimato, confirmó que el próximo marzo se va a publicar una edición conmemorativa durante el IV Congreso Internacional de la Lengua Española en Cartagena de Indias por los cuarenta años de ‘Cien años de soledad’, que, además, coincide con el octogenario cumpleaños del colombiano, así como con el veinticinco aniversario de haber recibido el Premio Nóbel de Literatura, en 1982. Pero el empleado fue más lejos y confirmó que “ambos están de acuerdo”, cuando se le preguntó si los rumores sobre Vargas Llosa prologando dicha edición conmemorativa son ciertos. Ello constituiría un primer y firme acercamiento amistoso por parte de estos compañeros del “Boom latinoamericano”, como se conocen esas décadas de los sesenta y setenta en que nuestra literatura llegó a todos los rincones del planeta.

 El desenlace sería que, de nuevo, la esperanza saldría victoriosa. No lo digo sólo porque triunfaría el valor incalculable de la amistad, sino la reconciliación de las dos corrientes ideológicas que llevan tanto tiempo confrontándose en nuestros países cansados: la izquierda, ahora en pleno auge, y el centro y la derecha, ahora confinados a un par de países. Sin embargo, las posibilidades de una reconciliación plena son muy estrechas. Por ejemplo, el mismo García Márquez ha llegado a decir que no sabe cuándo publicará el segundo tomo de su autobiografía porque no se quiere enfrentar con episodios donde debe hablar de asuntos sumamente “personales”. Y en una entrevista concedida por el Premio Nóbel el año pasado a un diario catalán, el periodista le pregunta sobre la posibilidad de restaurar la amistad. La esposa del escritor, Mercedes, que está presente durante la conversación, “se adelanta en la respuesta: «Para mí ya no es posible. Han pasado treinta años». «¿Tantos?», pregunta el escritor sorprendido. «Hemos vivido tan felices estos treinta años sin él que no lo necesitamos para nada», apostilla Mercedes.” Me atrevo, entonces, y ya para concluir, a regalarles una de las citas más conocidas de Vargas Llosa: “sólo un idiota es completamente feliz”.

Historiando, Peliculeando, The Robert ReportJanuary 3, 2007 11:28 pm

 Todo vuelve, sin duda, para bien o para mal. Lo hizo Almodóvar con ‘Volver’, otra rebuscada maraña que abarca tres generaciones de mujeres de la misma familia, pero tan bien expuesta – en parte gracias a las magníficas actuaciones de la Cruz y de la Saura, y de todo el elenco - que reduce el estirado argumento hasta convertirlo en una hermosa y cómica historia de la relación humana. La voz de Estrella Morente resucita aquel tango de Gardel y nos lo devuelve agitanado, con una nueva fuerza. Me quedo con este par de escenas, entre otras: Raimunda filmada desde arriba mientras lava la vajilla y la madre emocionada escuchando desde el coche a su hija, mientras ésta canta una canción que no entonaba desde su primera adolescencia.

 

 Ha vuelto también ETA, ahora con una bomba que destruyó un estacionamiento de cuatro pisos en el aeropuerto de Barajas, en Madrid. La razón: el grupo separatista se ha cansado de esta mal llamada tregua, ya que el gobierno de Zapatero no había otorgado ninguna concesión luego de más de nueves meses de un escéptico alto al fuego. A propósito, estas palabras del filósofo Fernando Savater publicadas en El País: “Es lógico que ETA intente cobrar el subsidio de paro en forma de premio político por una "tregua" más o menos imaginaria, pero el Estado democrático ni puede ni debe ceder ante esta exigencia de los terroristas desempleados: no les queda otro camino, antes o después, que deponer definitivamente las armas y confiar en la generosidad penal de quienes demasiado tiempo les han sufrido. Aunque aún esté en su mano darnos algún sobresalto a título póstumo, su ciclo criminal ha concluido…, si no se les reanima con alguna torpeza”. Según él, a pesar de esta última atrocidad por parte de ETA, el futuro nos depara con un desarmamiento definitivo, tal vez más tarde que temprano, para el pesar de ese pueblo fracturado que llamamos español.

 

 La muerte también ha regresado, esta vez para llevarse a dos personajes totalmente distintos, aunque, de alguna manera, desempeñaron labores fundamentalmente similares. Se trata del ajusticiado dictador Saddam Hussein y del ex presidente norteamericano Gerald Ford, quien falleció a los 93 años en su rancho de California. Husseim, aunque muerto, sigue generando polémicas, ya que hoy se ha arrestado al militar iraquí que grabó con su teléfono celular el video de la ejecución en la horca del difamado ex dictador. Ford, al contrario, ha conseguido unificar, al menos por un par de días, al pueblo norteamericano, devolviéndole la esperanza al recordarle que sí existen presidentes preocupados más allá de su ego, mucho más allá del beneficio personal. Ford, el único presidente de los Estado Unidos de A. que no fue elegido por medio del voto, sacrificó su reelección al perdonar incondicionalmente a Richard Nixon, quien debió renunciar al ejecutivo luego del escándalo de Watergate. Este perdón fue, ante todo, una manera de calmar los ánimos de un pueblo enardecido, lo que le costó a Ford ser el blanco de dos atentados contra su vida en un período de tres semanas. Sensato o no, al menos no se puede negar que fue un hombre valiente.

 

Y, por último, vuelve a empezar otro año. Que el 2007 le traiga al mundo sentido común. Leyendo las noticias, creo que es mucho pedir.

Historiando, Desde la butaca, Politik, The Robert ReportDecember 8, 2006 9:10 pm

Pamuk, Nobel del 2006 entre libros Probablemente nunca habías escuchado o leído su nombre hasta el pasado mes de octubre, si acaso. Sin embargo, el nombre de este prestigioso y recién galardonado escritor, Orhan Pamuk (Estambul, 1952), autor de Nieve y La maleta de mi padre, entre otros, llegó a los periódicos mucho antes, hace más de un año, cuando unas declaraciones suyas sobre el genocidio armenio y la matanza de otros miles de kurdos fueron publicadas en un medio suizo, en 2004. Meses luego fue detenido y enjuiciado en su natal Turquía por disidente, por haber denunciado a voz suelta un tema que él acusa de “tabú”, de sesgado. Los cargos: traición y “denigrar públicamente la condición turca”, en palabras del fiscal del distrito de Sisli, en Estambul. Fue absuelto,  pero su absolución fue motivada por una fuerte presión por parte de una élite cultural mundial y por parte de la Unión Europea, que por entonces – y aún ahora – se encontraba en pleno debate sobre si aceptar o no a Turquía dentro de la Unión. Recuerdo haber leído una carta escrita por Mario Vargas Llosa para la ocasión, que hablaba de la libertad y de los derechos humanos, y que contó con el apoyo de otros escritores de gran influencia, como Carlos Fuentes, José Saramago, Günter Grass, García Márquez, Juan Goytisolo, Humberto Eco, y John Updike.
Con el paso de los meses, el hervidero se calmó. Turquía parecía haberse mordido la lengua y Pamuk seguía recluido en su casa, escribiendo. Y así hasta el pasado doce the octubre, cuando su nombré pobló de nuevo las noticias, ahora con la imprevista noticia de haber ganado el Premio Nóbel de literatura del 2006. Casi de inmediato comenzaron de nuevo las acusaciones: que la concesión del premio fue por razones políticas, que su intromisión en el asunto armenio fue por conveniencia y oportunismo, que sus méritos literarios son cuestionables… Pamuk, por su parte, dijo que al conocer la noticia se sintió “como la víctima de un accidente; herido pero sin capacidad de sentir nada”, y no podía “sentirse feliz” porque demasiados colegas y detractores envidiaban su galardón. Decidió entonces partir de Turquía y permanecer en los Estados Unidos hasta cercana la víspera de su viaje a Suecia para recibir el premio. Su regresó a Estambul coincidió con la visita del Papa Benedicto XVI, que bastante polvo había levantado, así como con otros escándalos que sacudían la política interna del país. En fin, si en octubre la sociedad turca había reaccionado al Nóbel de Pamuk con ambigüedad, al regresar en diciembre el ambiente era más bien apático, desinteresado. Y eso, tal vez, era justamente lo que el escritor – conocido por sus largos períodos de encerramiento y reflexión – había buscado al ausentarse del país.
Ayer, siete de diciembre, Pamuk estaba en Estocolmo recibiendo el galardón. Su discurso se distanció de lo político, enfocándose más en lo literario y defendiendo con encendidos argumentos la importancia de la literatura para la humanidad, “en su intento por entenderse a sí misma”. Sus pareceres sobre la literatura  y su futuro fueron siempre optimistas, contrastando con la opinión de tantos otros escritores que han vaticinado el fin del libro y la literatura tal y como los conocemos. Para Pamuk, un escritor es alguien que tiene fe en la humanidad, así sea de manera inconsciente, ya que al escribir, al ir descubriendo a ese otro ser interno, propone que todos los seres humanos nos parecemos y, por ende, nos comprendemos, porque sufrimos y anhelamos de similar maneras. También habló, y mucho, de su padre, un escritor frustrado que le mostró ese otro rostro - el de la ingratitud - en el  oficio de escribir, y le acercó a la literatura europea, la de escritores occidentales que influenciaron la obra del turco, como Montaigne, Proust, y Dostoevsky. Volvió a hacer referencia de su progenitor al recordar el día en que, orgulloso, le había dado a leer su primera novela, Cedved y sus hijos, y le había prometido ganar un día el Nóbel. Con esta dulce anécdota, y lamentando que su padre no estuviera allí, entre el público – falleció en el 2002 -, cerraba Pamuk su intervención, y cerraba el Premio Nóbel otro capítulo más en su historial de premios a escritores polémicos. Nadie es perfecto, diría alguno, ni siquiera los turcos.